Por Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
7 de agosto de 2026
En uno de los salones del segundo piso del Museo Palacio Vergara de Viña del Mar, se ha inaugurado hoy la exposición colectiva Historias Mínimas del Colectivo Tropos, integrado por cuatro mujeres, a saber: Lorena Jarpa (líder del grupo), Natalia Grez, Paloma Espinoza y Clara Cisterna. Las tres primeras son chilenas y la cuarta es de Argentina.
Las obras que se exhiben en esta muestra surgen en torno al concepto de balneario, entendido no solo como un lugar, sino también como un estado y una experiencia que trascienden el espacio físico y se activan en cada recuerdo.
La exposición “Historias Mínimas” forma parte de la gestión del Departamento de Cultura, orientada a acercar las artes visuales y sus diversas manifestaciones a la comunidad viñamarina, promoviendo la participación, la inclusión y el pleno ejercicio de sus derechos culturales.
La muestra se desarrolla en el Museo Palacio Vergara, espacio emblemático de la ciudad de Viña del Mar, que, desde su reapertura, se ha consolidado como un importante punto de encuentro ciudadano en torno a las artes, las culturas y una programación diversa y abierta a la comunidad.
Junto con lo anterior, esta muestra se enmarca en el ciclo “Balneario, artes visuales en Viña del Mar”, iniciativa que promueve la creación y circulación artística a partir de la identidad histórica de esta comuna como ciudad-balneario, proponiendo una mirada contemporánea sobre el territorio, sus imaginarios y transformaciones culturales.
Tropos es un colectivo artístico integrado por las personas antes indicadas, artistas de Chile y Argentina que, a través de procesos intuitivos, exploran la memoria, la identidad y los objetos cotidianos como portadores de historias, creando una cartografía común de recuerdos, herencias y experiencias.
La carta de presentación de la muestra se transcribe a continuación:
Balneario, más allá de una palabra que indica un lugar de veraneo y reposo, para nosotras se constituyó como una forma de estar y de converger en un punto de encuentro y reflexión que nos situó más allá de lo evidente. Pensar colectivamente nos abrió un espacio de diálogo que derivó en un ciclo de charlas internas y compartidas donde el concepto funcionó como disparador de memorias, desplazamientos y resonancias afectivas. Convergemos y abordamos el Balneario desde el transitar, el territorio y el souvenir. Tiene un tiempo de traslado, un viaje, luego ocurre un emplazamiento efímero y heredamos la impronta. Nos llevamos objetos, gestos y aromas que funcionan como anclajes a un instante, como pruebas sensibles de haber estado allí. El Balneario se nos presenta como un espacio donde asentarse y donde el cuerpo se aquieta y respira al ritmo del viento. Nuestras conversaciones en torno al Balneario activaron memorias profundas, emergieron sincronías y diferencias en la forma de habitar y sentir este lugar. Desde cada mirada se configura un arquetipo experiencial, construido a través de texturas, tonalidades, imágenes y sensaciones que se reconfiguran en un constructo simbólico propio, revelando fijaciones, afectos y modos de vincularnos con el territorio denominado Balneario. Entonces no es solo un lugar, es un estado, una experiencia que persiste más allá del espacio físico, activándose cada vez que ese recuerdo, ese souvenir vuelve a nosotras.
Por Lorena Jarpa, guía de proyecto.
Por su parte, la Curadora de la exposición, Gabriela Cisterna, manifestó textualmente:
En un espacio recreado cada día, entre lo dado y la ficción humana del ocio, entre la isla familiar delimitada por una sombra y la toalla, frontera sutil de espacios; el balneario se carga con los atributos de la falsa disyunción naturaleza y cultura, humanidad y paisaje. En una rutina granular, donde la cotidianidad completa, con todo lo que requiere, acontece con los tiempos del agua y el trayecto solar, el balneario es escenario, soporte real y simbólico de porciones mínimas de vida.
La propuesta del Colectivo Tropos vincula las dimensiones físicas, como paisaje, cuerpos y los objetos que constituyen el balneario, en las dimensiones complejas en que estos elementos se reúnen para darle su sentido, la esencia que lo constituye y que, sin embargo, muta en cada nueva temporada, recreación constante. Chile/Argentina La luz solar y la sensación impuesta de develamiento absoluto, la premisa falsa de que nada podría quedar oculto en el balneario, pura explicitud; los límites de lo visto, cuerpo público, y los interiores que guardan intimidad; los recuerdos de memorias exiguas, miniaturas gastadas; los límites arbitrarios y móviles para el territorio de cada bañista, la seguridad endeble de cada frontera. Las obras presentadas exploran mediante distintas técnicas y materiales la ficción del balneario como paisaje y territorio; como escenario de historias mínimas que suceden y vuelven a recrearse en el ajetreo de cada día, durante una cotidianidad sin duración, simulacro tenaz.
BIOGRAFÍA: María Gabriela Cisterna de nacionalidad argentina, es investigadora y docente en la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina. Realizó sus estudios de doctorado en filosofía (UBA), estudio curaduría (UNTREF) y periodismo (Columbia University-San Andrés). Ha sido becaria de distintas instituciones, entre ellas, obtuvo la Rave Stipendium por el Institut für Auslandsbeziehungen para realizar una estancia de investigación en curaduría y gestión de cultura en Berlín.
A continuación, presentaremos lo que cada artista dice de cada una de sus obras expuestas.
CLARA CISTERNA
Artista visual y joyera contemporánea argentina. Su formación reúne las artes visuales, la geología y la orfebrería, disciplinas que convergen en una práctica centrada en la joyería de arte como espacio de investigación sobre la materia, el tiempo y el paisaje. Actualmente, integra el Proyecto Colectivo Tropos junto a artistas visuales de Chile.
Su obra surge de sus recorridos por los paisajes andinos del norte argentino y explora las relaciones entre tiempo, materia y territorio. A partir de materiales naturales -minerales, rocas en bruto y cutícula de reptil- y materiales reutilizados, como madera recuperada, cartón y vidrio, construye piezas donde formas, texturas, transparencias, luces y sombras, dialogan con los procesos geológicos y los ciclos de la naturaleza.
Su producción propone una reflexión sobre la permanencia y la transformación, estableciendo vínculos entre los tiempos profundos de la Tierra y la experiencia efímera de la vida humana.
Su trabajo ha sido exhibido en Argentina, Chile, Rumanía e Italia, incluyendo la IV Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea, Romanian Jewelry Week y el Encuentro Nodo y Trama.
Entre sus reconocimientos se destacan el Premio Especial de Mydaybyday Gallery en Romanian Jewelry Week y el Segundo Premio del IX Salón de Joyería Textil. Asimismo, integra la asociación de Joyeros Argentinos y cuenta con la distinción Marca Tucumán.

SOMBRAS/REGISTROS DE TRANSFORMACIÓN y FUGACIDAD/REGISTROS FUGACES
Clara Cisterna
Cuando en esta extensa faja, donde interactúan arena, rocas, viento, mar, calienta el sol y quema, por un instante, se reconceptualiza el espacio. Se transforma en «el balneario». Las olas continúan con su movimiento ondulante, avanzan, retroceden, mojan. El viento continúa con sus ciclos y su susurro se mezcla con gritos, risas, palabras. Es la geografía reformulada, es el marco de momentos humanos, efímeros, de sus historias. En este marco donde todo brilla con el sol, transcurren en paralelo tiempos humanos y tiempos de la Tierra.
Este trabajo reflexiona sobre los momentos que, con sus diferentes escalas, condicionan el balneario. Reflexiona sobre la intimidad que es protegida por múltiples islas de colores plantadas en la arena, donde surgen historias, breves, pasajeros/o no, trascendentes/o no. Ellas transcurren inconscientes frente a las fuerzas naturales que continúan, definen esa porción de espacio/placa que se hunde y sumerge, ajena a los gestos de visitantes pasajeros.

En este trabajo, se plantea «el balneario» como un espacio blanqueado por el sol, donde los gestos humanos y naturales están representados por texturas y construcciones con fragmentos de papeles gofrados. Ellos evocan la dinámica de esta interacción y el transcurrir del tiempo, según las variaciones que manifiestan las sombras que ellos proyectan. La maleta, vacía, es vestigio de un tiempo humano frente a la permanencia del paisaje.
LORENA JARPA

Proveniente de Punta Arenas, su capacidad artística fue nutrida por tradición familiar. Su práctica se mueve entre gestión, arte, joyería contemporánea y diseño, explorando la transformación como gesto creativo y estratégico. Creación que tensiona materiales, ideas y Co Creadora y productora de Nodo y Trama 6.
Es fundadora de la plataforma La Brújula Arte en Tránsito y del Colectivo Tropos. Es miembro de la agrupación internacional Precious Collective y de Cluster Contemporary Jewellery London.
Gestora de proyectos colaborativos e internacionales. Co Creadora, gestora y coordinadora de Nodo y Trama, encuentro cultural de Diseño, Arte, Empresas, Servicios y Turismo, desarrollado en Limache, Región de Valparaíso, en conjunto con Claudio Jarpa Leal.
Ha participado en varias exposiciones de joyería contemporánea desde 2015 a la fecha, en Chile, Argentina, Cuba, Brasil, Lituania, Italia, Alemania, Bélgica, Rumanía, Inglaterra, USA, Portugal y Suecia. Ha expuesto contenidos en el curso de Joyería y Objeto a cargo de Heidi Schechinger, en la EASD de Valencia, España.
Ha obtenido premios de reconocimientos en Romanian Jewellery Week, 2022 y en Italia, en el Concorso Jewellery Metamorfosi, 2018. En Cuba, 2015.
NATALIA GREZ ESPINOZA
Artista visual y joyera textil contemporánea. Su práctica artística se sitúa en la intersección de las técnicas tradicionales y el lenguaje contemporáneo, utilizando el residuo textil como un soporte de memoria, sostenibilidad y experimentación material.
Nacida en Arica (Norte Grande de Chile), su imaginario visual está profundamente ligado a los entornos geográficos de su infancia. A comienzos de los años 90 se traslada a la V Región, donde cursa estudios en Diseño de Vestuario. Posteriormente, el año 2003 obtiene una Maestría en Artes con mención en Pintura por la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, formación que ha complementado con estudios de especialización en comunicación visual, gestión cultural y fotografía en Santiago.
Su propuesta autoral transita de manera fluida entre la escala íntima de la joyería artística y el formato monumental de la instalación textil expandida. A través del uso de materiales recolectados y reciclados, Natalia Grez propone una reflexión sobre el habitar, la huella humana en el paisaje y la capacidad del tejido para suturar y reconstruir el territorio emocional.
Su obra ha sido exhibida en diversas exposiciones, encuentros y bienales de arte textil, como también de joyería contemporánea, tanto en Chile como en el extranjero. Actualmente, reside en Santiago, donde compagina producción artística con la docencia.

MEMORIAS DE EQUIPAJE (TRÁNSITOS TARAPAQUEÑOS)
Natalia Grez Espinoza
Esta instalación encapsula la pulsión del viaje y el resguardo de mis memorias estivales en el desierto costero del norte grande de Chile. Una gran maleta dorada, sellada como un cofre o un contenedor del tiempo, se convierte en el vehículo que transporta la experiencia del balneario tarapaqueño. En su superficie, la pintura fija el paisaje desértico con sus colores ocre y dorado; desde su interior, desborda el océano azul reflejado en el textil.
Las telas que se derraman desde el interior de la maleta sellada no es solo un mero residuo textil atrapado, es la materialización de esa sacralidad mezclada con la vitalidad húmeda que caracteriza a la costa nortina. Al caer de manera vertical y derramada hacia el suelo, el textil azulado simula la fuerza y el peso del oleaje que fluye constante, rompiendo los límites físicos del objeto que intenta contenerlo.
La maleta opera aquí como el dispositivo del tránsito: el equipaje de quien se desplaza entre la aridez del desierto y la inmensidad del mar una y otra vez; el equipaje como santuario móvil de recuerdos veraniegos. Al estar cerrada, dicho objeto resguarda lo sagrado del recuerdo personal, mientras que sus salientes cascadas celestes y azulinas conectan con la dimensión colectiva de un territorio siempre en movimiento, donde el paisaje costero deja de ser un lugar físico para volverse una geografía indeleble en la memoria.

FRONTERAS SAGRADAS (obra 1, mural textil)
Natalia Grez Espinoza
Mi obra nace de una fijación suspendida en el tiempo: mis propias memorias estivales en los balnearios más populares de Iquique y Arica. Surge de la experiencia de contemplar el borde costero donde la urbe y el desierto mueren en el océano, y de rescatar la huella emocional de un cuerpo que descansa bajo el sol nortino. Desde ese recuerdo, el paisaje deja de ser una postal lejana para convertirse en una geografía sensible que se palpa, se sutura y se lleva consigo.
El balneario en el norte grande de Chile, no es un simple lugar de descanso; es un pacto diario con el entorno. Es el punto exacto donde la sequedad implacable del desierto cede ante la humedad del océano, y donde el cuerpo debe negociar su espacio en medio de la arena, el viento y el sol mineral. Es el espacio transitorio donde la identidad busca situarse sobre la incertidumbre del paisaje colectivo.
En este escenario, la toalla emerge como el dispositivo textil fundamental para comprender el habitar humano. En su estructura de bucles industriales, este objeto cotidiano se amolda a la geografía del cuerpo y del suelo. Desplegarla es un reclamo de lugar, una frontera amable, blanda, una arquitectura portátil que delimita lo íntimo de lo público mediante la textura del hilado y el color.
Este mural textil expandido propone un cúmulo de fragmentos que responden al gesto y a la huella, configurando un mapa aéreo multicolor de la experiencia estival en medio del desierto. La obra se construye desde un profundo contraste estético y simbólico: los bloques celestes y verdes y ondulantes evocan la vitalidad húmeda del océano, mientras que la densidad de la pintura acrílica y la cascada de retazos cálidos replican el calor del sol y la tierra mineral.
Los límites aquí no son líneas infranqueables, sino superficies que se superponen.
Los bordados geométricos dorados y las aplicaciones de lentejuelas actúan como destellos luminosos que conectan el reflejo del mar con el brillo sagrado del ancestral desierto interior.
Al transformar el residuo textil en composición monumental, la obra explora la capacidad humana de encontrar el equilibrio entre el gesto individual y la adaptación colectiva, reconociendo que todo territorio, al igual que nuestra memoria, es una construcción flexible, sagrada y siempre en tránsito.
PALOMA ESPINOZA LATORRE
Santiago de Chile del 86′.
Artista visual y joyera contemporánea, concibe su trabajo como un espacio de experimentación donde convergen métodos textiles y tradicionales, entrelazados con prácticas autodidactas. A través del diálogo entre técnicas y materialidades, explora lo cotidiano desde una mirada crítica, construyendo conexiones entre conceptos, objetos y significados en una constante tensión interpretativa.
Inició su formación en 2008 en la Escuela de Arte y Cultura Visual de la Universidad Arcis y, desde 2010, profundizó en orfebrería en la Escuela de Joyería Pamela de la Fuente. Su interés artístico se ha vinculado estrechamente con la experimentación textil, explorando bordado y cestería junto a maestras artesanas y académicas, prácticas que han nutrido su imaginario. Además de elaborar piezas comerciales y joyería de autor, ha desarrollado proyectos que trabajan con afecto, memoria y materia, construyendo una poética basada en exploraciones que rescatan saberes domésticos transmitidos de generación en generación.
Ha participado en diversas instancias de formación y muestras de joyería contemporánea en Chile y Argentina, entre ellas la IV Bienal de Joyería Contemporánea (2024).
Actualmente integra el Colectivo Tropos y la clínica de arte textil Ir contra el Mundo, dirigida por Jessica Morillo, donde conecta con artistas y maestras latinoamericanas y sus enriquecedoras miradas sobre la creación.

IMAGINARIO CARTOGRÁFICO DE UN INSTANTE / UMBRAL PARA EL COBIJO
Paloma Espinoza Latorre
Vestigios de una memoria que lucha por ser recordada: pequeños trozos del misterio de lo cotidiano que emergen como residuos incipientes de otro ayer. Fragmentos que operan como testigos de un recorrido que se va conjugando en silencio, a modo de registro oculto, de cartografía sensible. Una mirada contemplativa hacia aquellos restos grandiosos del pasado que construyeron la infancia, que nos acogieron y nos cobijaron, pero que hoy subsisten como huellas frágiles de un transitar precario.
A través de soportes textiles, configuro una recolección simbólica de materialidades incompletas, articulando un recorrido que se despliega entre telas, pliegues y entramados.

En este proceso recojo idearios de objetos marinos, evocaciones de un naufragio imaginario: pequeños elementos que alguna vez formaron parte de algo mayor, de una vida pasada que irrumpe inesperadamente durante la visita al balneario. Estos fragmentos, atravesados por el tiempo, inundan la experiencia de una tibia y familiar extrañeza, cargada de profundas reminiscencias de otros siglos; son huellas de historias que nos habitan.
En este paisaje íntimo, el gesto de recolectar se expande hacia la construcción de un espacio de cobijo.
La obra se abre a una dimensión inmersiva que invita al cuerpo a entrar y detenerse, a habitar un instante suspendido. La cueva emerge como refugio y umbral: un lugar blando y contenido donde la memoria afectiva se hace presente, donde el atardecer, el descanso y el cuidado configuran una experiencia de pausa. Allí, el textil envuelve y resguarda, activando una sensación de abrigo que remite a la ternura, al amparo y a la calma que sucede al juego, cuando la luz declina y el tiempo parece aquietarse.
Así, nos hemos paseado por una interesante muestra que este colectivo ha plasmado en sus increíbles obras que a partir de hoy se exhiben en el Museo Palacio Vergara.
Desde este espacio, felicitamos a las cuatro artistas que, con gran compromiso con su sentir y creatividad, nos transportan hacia sus emociones y recuerdos a través de cada una de las obras presentadas.
Información
Ubicación del Museo Palacio Vergara: Errázuriz 596, Viña del Mar, Chile
Horario de funcionamiento: martes a domingo de 10:00 a 17:30 horas
Duración: la muestra estará abierta desde el 7 de agosto hasta el 1 de noviembre de 2026
La entrada es gratuita
Redes Sociales de las artistas:
Instagram de Lorena Jarpa: @lore_jarpa_artjewelry
Instagram de Clara Cisterna: @cisternaclara
Instagram de Natalia Grez: @nataliagrezart
Instagram de Paloma Espinoza: @palo.ma.art
Pueden seguir al Museo Palacio Vergara en @museopalaciovergara y al Departamento de Cultura en @culturasvina. Allí conocerán todos los panoramas y eventos que ofrece el Municipio de Cuidados de Viña del Mar a la comunidad.

