
Más de 5.400 millones de personas están expuestas a la violación del derecho fundamental a la libertad religiosa. Esta es una de las principales conclusiones del Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2025, elaborado y publicado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). En países con gobiernos débiles, especialmente en América Latina los clérigos son secuestrados o asesinados y las organizaciones religiosas presionadas para que guarden silencio o sean cómplices de grupos criminales. Por esta causa, México ha entrado en el grupo de países donde se discrimina por la fe.
Fue el Papa Francisco quien instituyó en el Dicasterio para las Causas de los Santos, mediante Carta del 3 de julio de 2023 la “Comisión de los Nuevos Mártires – Testigos de la Fe”, con la finalidad de “elaborar un Catálogo de todos aquellos que han derramado su sangre para confesar a Cristo y dar testimonio del Evangelio”. El catálogo no se limita a fieles católicos, sino que incluye a cristianos de diversas confesiones y tradiciones que han perdido la vida por fidelidad al Evangelio. A este lazo espiritual se le conoce formalmente dentro de la Iglesia como el “ecumenismo de la sangre».
La Comisión para los Nuevos Mártires recientemente realizó un Congreso Internacional bajo el lema: “¿El siglo XXI: un nuevo tiempo de mártires?” una jornada de estudio y reflexión dedicada a profundizar en el testimonio de los cristianos que han perdido la vida a causa del Evangelio en distintas partes del mundo.
Entre ellos, hay quienes han combatido hasta el don de la vida contra el narcotráfico o la deforestación. Quienes han protegido pueblos enteros de la explotación de los recursos naturales, que devasta los ecosistemas haciéndolos inhabitables, y han pagado con su sangre su amor por los demás. Quienes han denunciado acciones criminales o corruptas por el bien de una comunidad o de todo un país y no se les ha perdonado. Son los nuevos mártires del siglo XXI y se calcula que son alrededor de 1.700. Las mujeres de minorías religiosas sufren cada vez más la persecución por causa de su fe y enfrentan secuestros, conversiones forzosas y son obligadas a casarse.Por lo general, estos casos suelen quedar impunes.
Hoy día la fuerza evangelizadora de los nuevos testigos de la fe representa uno de los mayores recursos de la Iglesia católica para proclamar el Evangelio en el mundo actual. Los testigos de la fe no proponen una ideología, sino que muestran una fe vivida en el día a día. Por tanto, no podemos ignorar la importancia de esos cristianos que, en diferentes contextos geográficos, históricos y políticos, han dado su vida por el Evangelio.
Datos locales del Observatorio de Libertad Religiosa en América Látina (OLIRE) señalan que la región presenta formas particulares de hostilidad que combinan la violencia del narcotráfico con la persecución política institucional. En el frente criminal, sacerdotes y laicos son víctimas de extorsión (cobro de «vacunas» o «piso»), amenazas de muerte y asesinatos selectivos al oponerse al control territorial de las mafias o defender a los jóvenes de las redes delictivas. En el frente político, se observa una creciente presión en ciertos países de la región mediante la confiscación de bienes eclesiales, el exilio forzado de obispos y sacerdotes, y la prohibición total de muestras públicas de fe como procesiones tradicionales
El Vaticano ha documentado hasta ahora 304 mártires en América del Sur en lo que va del siglo XXI. «Muchos fueron asesinados por razones relacionadas con el narcotráfico, la deforestación o por oponerse a la explotación de recursos naturales», el número incluye tanto a misioneros como a laicos, y el denominador común en sus casos es que se convirtieron en «incómodos» para aquellos que controlan las actividades ilícitas.
Uno de los casos más emblemáticos en Honduras fue el asesinato del delegado de la Palabra Juan Antonio López, defensor de la Casa Común, que tuvo lugar en Tocoa, departamento de Colon, en septiembre del 2024, sin que, a la fecha, las autoridades policiales hayan revelado quienes fueron los autores intelectuales.
El auge del autoritarismo, la mayor amenaza. Los gobiernos autoritarios provocan una represión más profunda de las comunidades religiosas. Estos gobiernos aplican legislaciones restrictivas y atacan a las confesiones religiosas que disientan de la ideología impuesta por el régimen. Así, los gobiernos autoritarios buscan consolidar su poder y provocar el miedo entre quienes expresan su deseo de reformas y cambios. América Latina es el continente más afectado por el auge del autoritarismo.
A pesar de la escalada de amenazas, las comunidades religiosas siguen trabajando por la paz y la dignidad humana. Estas organizaciones son motor del diálogo interreligioso y de la defensa de los derechos humanos.
