Con motivo de los 50 años del descubrimiento del primer asentamiento humano en América, Theodoro Elssaca publica «Atrás del tiempo / Through time» (Ediciones Iberoamericana).
Por Enrique Villagrasa
El poeta, ensayista, narrador, artista visual, fotógrafo, antropologista y expedicionario Theodoro Elssaca (Santiago de Chile, 1958) hilvana con maestría la realidad con la ficción en esta narración bien tramada de Atrás del tiempo / Through time (Ediciones Iberoamericana), con detalles fascinantes, como son sus dibujos que ilustran el libro, en edición bilingüe: inglés-español, cuya traducción al inglés ha realizado el profesor Rodrigo Rojas Bollo. Es, no cabe duda, una historia mágica, realista y animista, en cuidada prosa poética, que se publica con motivo de los 50 años del descubrimiento del primer asentamiento humano en América, del pleistoceno, hace unos 14.500 años, con el asesoramiento del antropólogo y profesor Sebastian König Besa ¡Ahí es nada! No solo es una historia para los arqueólogos amantes de Monte Verde (junto a Puerto Montt, en el sur de Chile: zona de entrada al misterio de la Patagonia, en la Finis Terrae); es también para las personas lectoras que aman la arqueología y la antropología: <<La arqueología y la antropología son mucho más que desenterrar huesos, son una forma de escucharnos y reconocernos en Monte Verde con sentido de pertenencia e identidad>>, Elssaca dixit.
La presentación del libro es del profesor Tom Dalton Dillehay (Los Ángeles, Estados Unidos, 1947), que para las personas lectoras de arqueología y antropología no es un desconocido, pues ha desarrollado su trabajo de campo en Chile y le llegó su reconocimiento por la excavación de Monte Verde, a partir de finales de los años 70 del siglo pasado, que dieron pie a que Monte Verde se convirtiera en el primer sitio pre-Clovis, al ser reconocido así por una comisión investigadora. De todo ello da cuenta Dillehay en su presentación, donde además, celebra el genuino interés de Theodoro Elssaca en Monte Verde, con esta narración. También, el antropólogo Sebastian König da cuenta de la Cronología de un hallazgo, en el epílogo; más las pertinentes referencias y un justo y necesario, además de inteligente, glosario.

Portada del libro con Gonfoterio dibujado por Theodoro Elssaca
El relato está dividido en cinco capítulos que buscan la complicidad de las personas lectoras: La tierra que habla, El llamado del pleistoceno, El umbral, La ofrenda chamánica y El eterno retorno. El final es de órdago: <<Algunas huellas no pertenecen al pasado, son latidos fuera y lejos del tiempo, esperando que alguien los vuelva a encontrar sobre la arcilla en los márgenes del arroyo Chinchihuapi.// Fuego arcano y primigenio que aún arde bajo la turbera>>. Relato pues en capítulos breves donde se da cuenta de un lugar físico asombroso como es el ya referido Monte Verde. Todo lo que describe en el relato parece real a la vez que lejano, además de inquietante, cercano a nosotros y a nuestro presente. Un breve pero intenso retrato del paisaje y sus ecos en el tiempo del yacimiento arqueológico de Monte Verde, iluminado con la sabiduría del poeta Elssaca, que es metáfora de la luz en esta narrativa lírica.
Es pues, una historia (in)verosímil, entre la inocencia y la experiencia, si creemos en la veracidad del tiempo y el espacio y la física cuántica. Un relato didáctico para todas las personas lectoras. Es una historia que se mueve al ritmo del sueño y del deseo de Martina y Nahuel. En definitiva, una historia brillante y espectacular con una prosa preciosa y exacta que me recuerda al mejor Borges y al mejor Cortázar, sin necesidad de recordar a aquellas Crónicas de Jean Froissart o los Mabinogion, por ejemplo, allende los siglos. Y que también me ha traído a la memoria La poesía prehispánica en Michoacán (Casa Natal de Morelos y Frente de Afirmación Hispanista, A.C., 2016), de José Fabián Ruíz, salvando las distancias físicas y por ese <<Andar en nubes y nieblas>>, de la poética Nahua.
También, del libro y relato de Theodoro Elssaca, me ha sorprendido la portada: un dibujo de un gonfoterio, igual a los encontrados en Monte Verde y coprotagonistas de Atrás del tiempo, generosamente citados en el primer capítulo: Por aquí anduvo el gonfoterio. Hay que pensar que vivieron con los monteverdinos hace 14.500 años y fueron extinguidos en la última Era del Hielo, hace nada más y nada menos que 10.000 años. Todo esto nos hace pensar que tal vez y solo tal vez <<los animales son expresión de los dioses>> ¡Ahí es nada!

Jaguar – Dibujo hecho por Theodoro Elssaca
A la vez, este impresionante volumen de 128 páginas me ha hecho ver en mi memoria aquellos versos de William Blake (Londres, 1757-1827): <<Cuando ríen los verdes bosques con voz de alegría/ y el rizoso arroyo ríe al pasar;/ (…)/ ¡acércate alegre vente conmigo…>>. (Traducción de Fernando Castanedo del libro Canciones de inocencia y de experiencia [Cátedra]). No lo duden, lean Atrás del tiempo / Through time no les defraudará y adquirirán otros conocimientos justos y necesarios de arqueología y antropología de forma sencilla y pedagógica, que, tal y como van las cosas, igual regresamos al pleistoceno: <<El pasado no estaba Atrás del tiempo, estaba delante de ellos proyectando toda su cosmovisión>>.

