Alfredo Astorga
Hace poco se difundieron los resultados de la evaluación PISA. Rendimientos a la baja. Sorpresa para algunos. Ratificaciones para otros. Datos claves para procesar
Con ocasión del Día de la Alfabetización, se difundieron los resultados de PISA.2025. Todos los medios se acordaron entonces de la Educación. Se trataba de una evaluación mundial con prestigio. Los datos se abrieron en varios países de la región.
El nombre PISA corresponde al Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes de la OCDE. La OCDE es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, instancia que apoya políticas sociales y económicas. La integran 38 países. La gran mayoría, desarrollados. 4 son de AL (México, Costa Rica, Colombia y Chile).
Las evaluaciones PISA se realizan cada 3 años con estudiantes de 15 años. Abordan ciencia, lectura y matemática. En la prueba actual participaron 760 mil estudiantes de 91 países y territorios. De AL participaron 13. Ausentes: Bolivia, Venezuela, Honduras, Panamá, Nicaragua, Cuba, Haití.
¡Alarma!: los resultados revelan una caída histórica del rendimiento escolar en todo el mundo. Sobre todo, en comprensión de la lectura, base de todos los aprendizajes. Como en ediciones anteriores, Asia ostenta los mejores lugares: China, Singapur, Taiwán, Japón, Corea del Sur.
El panorama de AL es sombrío. En muchos países los aprendizajes se han estancado o empeorado. En comparación con 2022, tres países mejoraron en ciencia (Uruguay, Costa Rica, El Salvador), tres empeoraron y seis se mantuvieron estables. En lectura ningún país registró mejoras y seis obtuvieron peores resultados. En matemáticas ninguno incrementó sus puntajes y cinco registraron descensos.
Nuestra región no es homogénea. Dos ejemplos: Uruguay supera con casi 100 puntos a Guatemala en ciencias. Ecuador tiene casi 40 puntos menos que Chile en matemáticas. Aparecen países mejor situados (Uruguay, Chile, Costa Rica). Y países con puntajes muy bajos (Guatemala, Paraguay). Una gama de situaciones. No es correcto meter a todos en la misma bolsa.
La conclusión es alarmante. “A los escolares de hoy les cuesta comprender lo que leen y realizar ciertas operaciones matemáticas con la misma destreza con la que lo hacían sus pares hace apenas unos años”. Y las brechas (económicas, de género, ruralidad) se mantienen. No parece un bajón pasajero, sino una crisis estructural.
Se especula mucho sobre las causas y ameritaría más de un artículo para abordarlas. Por ahora señalamos las más nombradas: pobreza, baja formación docente, escasez de recursos, precaria infraestructura, abandono escolar, desinterés en la lectura. Resaltamos tres esenciales… El creciente uso (mal uso) de las pantallas y la IA. El crecimiento de la violencia y las pandillas. El facilismo instalado a nombre de una errónea comprensión de los derechos.
Cifras e interpretaciones
Los resultados PISA se han endiosado en demasía. Por eso, es indispensable manejar con pinzas datos y comparaciones. La OCDE misma admite limitaciones. Ante todo, hay que reconocer que PISA —a cargo de matemáticos y estadísticos— mide algunas competencias (no son contenidos), pero no todo el sistema educativo. Deja afuera historia, filosofía, artes, valores, desarrollo emocional… La educación es mucho más de lo que mide PISA.
Las pruebas comparan realidades educativos y culturales muy diferentes (Paraguay y Finlandia…). Ellas incluyen los sistemas educativos (estructuras y temas no siempre iguales) y también condiciones socio económicas: pobreza, educación de padres, nutrición, libros y tecnología, brechas… Por estas razones, los resultados no son en rigor, comparables. Pero a demasiadas personas y gobiernos les obsesionan las comparaciones y los rankings.
Limitaciones adicionales. Una prueba realizada en pocas horas difícilmente puede representar todo un sistema educativo. La motivación de los estudiantes puede variar mucho. En otras edades que no sean 15 años, puede existir condiciones muy diferentes.
El prestigio de PISA es tal que muchas instituciones y países esperan sus resultados con ansiedad. Pero pueden provocar distorsiones. Como utilizar los rankings para la posicionar instituciones y países y hasta líderes. O para fomentar una enseñanza para el examen. O generar atropelladamente reformas con sesgo economicista, cuestionadas por muchos.
Los puntos críticos de PISA no restan su importancia y utilidad. Pero hay que procesar con cuidado. Y buscar explicaciones, aprender de experiencias exitosas y emprender reformas emergentes (elevar el rigor, fortalecer la lectura, trabajar competencias…) y de fondo (rol de la tecnología, nuevo contrato con familias, sentido último de la educación…).
El diagnóstico integral educativo apenas empieza con los resultados PISA (hay otras pruebas en AL y en cada país). Es preciso cabeza fría para entender el presente y compromiso para construir otro futuro.

