Redacción LVI
Después de más de un cuarto de siglo fuera del mercado estadounidense, Panamá ha recuperado oficialmente el acceso para exportar atún aleta amarilla y sus derivados a los Estados Unidos. La restricción, que pesaba sobre el país desde el año 2000, fue levantada tras una rigurosa validación de sus estándares de pesca.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) otorgó al país el “reconocimiento afirmativo”, certificando que las flotas panameñas han transformado sus operaciones para garantizar la protección de la vida marina.
El fin del conflicto «Atún-Delfín»
El embargo se originó bajo la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (MMPA) de EE. UU. Durante décadas, Panamá no pudo demostrar con pruebas verificables que su pesca de cerco en el Pacífico Oriental Tropical evitara la muerte accidental de delfines, especie que suele coexistir con los bancos de atún.
Para revertir esta situación y abrir nuevamente las puertas de la economía más grande del mundo, el sector pesquero panameño implementó tres pilares fundamentales:
- Certificación Ética: Adopción de estándares internacionales de pesca sostenible.
- Vigilancia en Alta Mar: Incorporación de observadores oficiales a bordo de las embarcaciones para fiscalizar cada captura.
- Trazabilidad Tecnológica: Uso de registros digitales de última generación para verificar la procedencia legal y el impacto ambiental del producto.
“El embargo no era una medida arbitraria, sino una exigencia de métodos de pesca que no dañen colateralmente a las poblaciones de delfines”, destaca el informe técnico de la resolución.
Con este anuncio, la industria atunera panameña proyecta un crecimiento significativo en sus exportaciones para el cierre de 2026, recuperando uno de sus destinos comerciales más lucrativos y posicionando al país como un referente de pesca responsable en la región.

