Redacción LVI
El panorama económico mundial se ensombrece. Durante la tercera jornada de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, lanzó una advertencia contundente: el mundo debe prepararse para un periodo de inestabilidad profunda si el conflicto en el Golfo Pérsico no se detiene.
Las declaraciones coinciden con la publicación del informe de Perspectiva Económica Global (WEO), que ya refleja un recorte de dos décimas en las previsiones de crecimiento para este año debido a las tensiones geopolíticas.
El impacto irreversible en la energía y suministros
Georgieva señaló que, aunque la guerra en Irán fuera efímera, el daño ya está hecho. La destrucción de infraestructura clave y el cierre del Estrecho de Ormuz han generado ondas de choque que no desaparecerán pronto.
«Nos preocupa la ruptura física en las cadenas de suministro que ya estamos observando. Esta situación no se disipará de la noche a la mañana, ni siquiera si la guerra terminara mañana», sentenció la economista.
Puntos críticos señalados por el FMI:
- Escasez de recursos: Más allá del petróleo y el gas, el mercado enfrenta faltantes de nafta y helio, insumos vitales para diversas industrias.
- Vulnerabilidad en Asia: La región asiática es la más expuesta debido a su alta dependencia de las importaciones provenientes del Golfo Pérsico.
- Logística lenta: Georgieva recordó que los buques de carga son un medio de transporte lento, por lo que la normalización del comercio tras el bloqueo llevará meses.
Con la inflación escalando a nivel global y los precios de los hidrocarburos en máximos, el FMI insta a los gobiernos a fortalecer sus políticas de resiliencia. El informe WEO sugiere que la combinación de costos de energía altos y cadenas de suministro rotas podría estancar el crecimiento de las potencias económicas, arrastrando a los mercados emergentes a una situación de vulnerabilidad extrema.

