Redacción LVI
En una jornada que ha devuelto la incertidumbre a los mercados y a la diplomacia global, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que el conflicto bélico con la República Islámica de Irán está lejos de su conclusión definitiva.
Durante una ceremonia oficial en Jerusalén, en la que participó como invitado de honor el presidente de Argentina, Javier Milei, el mandatario israelí subrayó la volatilidad del escenario regional: “¿Quién sabe qué traerá mañana?”, cuestionó, dejando entrever que el actual periodo de calma es apenas un paréntesis en las hostilidades.
La cuenta regresiva hacia el miércoles
Las palabras de Netanyahu resuenan con especial fuerza debido a que el próximo miércoles expira el plazo del cese al fuego de dos semanas mediado por Pakistán. La desconfianza de Israel sobre la estabilidad de este pacto se basa en varios factores críticos:
- Bloqueo en Ormuz: El persistente cierre del estrecho sigue siendo el principal motor de las tensiones diplomáticas y económicas.
- Estatus de Alerta: Israel, tras haber participado en los 40 días de guerra regional previa, mantiene a sus fuerzas en alerta máxima.
- Incumplimientos: El gobierno israelí desconfía de la voluntad de Teherán para cumplir con las condiciones de una paz duradera.
Ante la inminencia del fin de la tregua, la administración de Donald Trump ha movido sus piezas para evitar una reanudación total de los combates. El mandatario estadounidense anunció el envío de una delegación de alto nivel a Islamabad, liderada por el vicepresidente J.D. Vance.
La misión de Vance en Pakistán es considerada por analistas como el «último recurso» para rescatar las negociaciones antes de que el reloj marque el fin del plazo el miércoles. Mientras tanto, la presencia de Milei en Jerusalén refuerza el alineamiento de ciertos sectores de la comunidad internacional con la postura de seguridad israelí en este complejo tablero geopolítico.

