Redacción LVI
Colombia, en general, fue el equipo que más se arriesgó. Presionó y propuso mejor, recuperó antes el balón y generó un volumen de ocasiones claramente superior, pero nuevamente le faltó eficacia en la definición.
Desde el inicio, Colombia impuso un ritmo más intenso. James Rodríguez comandó muchos ataques y Luis Díaz fue una amenaza permanente cuando encontró los espacios para hacerlo. El equipo colombiano consiguió recuperar el balón rápidamente tras pérdida, evitando que Portugal pudiera desarrollar su juego con comodidad.
En la segunda parte esa superioridad se hizo aún más evidente. Colombia acumuló llegadas y terminó con más de 20 remates, una cifra muy alta para un partido de este nivel. Sin embargo, entre la falta de puntería y las intervenciones del arquero portugués, el gol nunca llegó.
Por su parte, Portugal mostró dos facetas. Durante varios pasajes sufrió para salir de la presión colombiana y le costó generar fútbol. Aun así, nunca perdió el orden defensivo y cuando logró superar la primera línea de presión encontró algunas oportunidades, con sus delanteros.
La figura de Portugal terminó siendo Diogo Costa, quien mantuvo el empate con varias atajadas decisivas.
Cuando parecía que Colombia encontraba el premio a su insistencia, Davinson Sánchez marcó un gol, pero el tanto fue anulado por un fuera de juego muy ajustado tras la revisión del VAR. Fue, probablemente, el momento más polémico del encuentro ya que no más de 2 centímetros fueron los que el pie del delantero estaba adelantado. Es algo que habría que revisar ya que esta incorporación del «fuera de juego» modificó la modalidad de juego, poniendo muchas dificultades para su desarrollo, no permitiendo el «juegue juegue» real.
Las claves del partido y que se reflejaron durante toda la jornada, se pueden resumir en tres aspectos
- La presión colombiana, que incomodó durante muchos minutos la salida portuguesa.
- La actuación del arquero Diogo Costa, fundamental para mantener el arco en cero.
- La falta de definición de Colombia, porque generó suficientes ocasiones como para ganar el partido.
Finalmente, el empate clasificó a ambos a la siguiente fase, pero dejó sensaciones distintas. Colombia terminó ganando el Grupo K, con la impresión de haber sido superior en este encuentro. Portugal, a su vez, avanzó como segundo, pero con más dudas futbolísticas que certezas.
Objetivamente, fue uno de esos encuentros que terminan 0-0, pero que resultan mucho más entretenidos de lo que indica el marcador, ya que hubo un intenso juego, muchas llegadas llegadas, un gol anulado por centímetros y dos equipos compitiendo a un nivel muy alto. Sin embargo, el resultado fue un marcador igualado; la sensación futbolística, en cambio, fue que Colombia estuvo más cerca de ganar.

