Redacción LVI
En un giro inesperado de última hora, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la extensión del alto el fuego con la República Islámica de Irán. La tregua, que estaba programada para expirar este miércoles, se mantendrá vigente de forma indefinida hasta que Teherán presente una propuesta de acuerdo unificada.
A través de su red social, Truth Social, el mandatario explicó que la decisión responde a una solicitud directa del Gobierno de Pakistán, que actúa como mediador en el conflicto, argumentando que el liderazgo iraní se encuentra «gravemente dividido».
Las condiciones de la prórroga
Aunque las bombas no caerán por ahora, la presión sobre Teherán no ha disminuido. Trump dejó claros los términos de esta extensión:
- Vigencia: El alto el fuego durará hasta que concluyan las negociaciones, «sea cual sea el resultado».
- Bloqueo Naval: Se mantiene de forma estricta la prohibición de movimiento para buques iraníes, medida impuesta tras el fracaso de las charlas del 11 y 12 de abril.
- Ultimátum: El mandatario advirtió en una entrevista con CNBC que, de no alcanzarse un pacto, retomará de inmediato los bombardeos contra objetivos estratégicos en Irán.
La decisión se tomó tras una reunión de alto nivel con la cúpula de Seguridad Nacional. En el Despacho Oval estuvieron presentes figuras clave de la administración:
- JD Vance (Vicepresidente), quien tuvo que suspender su viaje a Islamabad ante la falta de confirmación oficial de Irán.
- Marco Rubio (Secretario de Estado) y Pete Hegseth (Secretario de Defensa).
- Los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner.
Desde Teherán, la respuesta ha sido de cautela y firmeza. El presidente del Parlamento iraní y jefe de la delegación negociadora, Mohamad Baqer Qalibaf, rechazó el tono del ultimátum estadounidense. «Irán no acepta negociaciones bajo la sombra de la amenaza», declaró el funcionario, señalando que la división interna mencionada por Trump es una interpretación errónea de la política exterior de su país.
Con la mediación pakistaní en la cuerda floja y el vicepresidente Vance a la espera de señales claras para viajar a Islamabad, el mundo observa con atención si esta prórroga será el camino hacia la paz o simplemente la antesala de un conflicto mayor.

