Tomado de FIFA.com
La selección de Luis de la Fuente no pudo pasar del empate a cero en su debut en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Dominó, disparó más a puerta, pero le faltó ritmo y eficacia.
España inició la Copa Mundial de la FIFA 2026 con un tropiezo inesperado. El empate sin goles ante Cabo Verde no compromete todavía su clasificación, pero sí reduce su margen de maniobra en el Grupo H, especialmente si el objetivo es avanzar como primera. España queda obligada a responder ante Arabia Saudí y Uruguay con una versión más precisa, más veloz y, sobre todo, más acertada.
España tuvo el 74,2% de posesión, sacó 11 córners y realizó 27 remates. Sin embargo, sólo siete de ellos fueron a portería, todos atajados por un Vozinho imperial. Cabo Verde acabó con seis tiros, solo uno entre los tres palos, y un único saque de esquina. Pero a pesar de la superioridad estadística, la sensación es que el duelo entre los equipos de De la Fuente y de Bubista estuvo muy igualado.
El dato de goles esperados refuerza esa conclusión. España terminó por encima de los dos goles esperados, una cifra suficiente para haber ganado el partido en condiciones normales. Sin embargo, no encontró el remate que cambiara el escenario y abriese a una selección rival que vivió relativamente cómoda replegada sobre su portería. A España le faltó precisión en la última acción, más velocidad en la circulación y mayor limpieza para convertir ataques largos en ocasiones realmente definitivas.
El empate no se explica por una falta de control. España controló el balón, concedió muy poco y atacó durante largos tramos. El problema estuvo en la relación entre dominio y daño. Cabo Verde aceptó defender cerca de su área, cerró los pasillos interiores, protegió el área con orden y consiguió que muchas posesiones españolas terminaran en centros, tiros forzados o acciones sin ventaja clara.

Una apuesta en el once que no funcionó
Ante la falta de ritmo de Lamine Yamal, De la Fuente reforzó el centro del campo con la entrada de Gavi, que aunque partía como extremo izquierdo acompañó a Fabián Ruiz, Rodri y Pedri en una estructura pensada para asegurar control, superioridad por dentro y continuidad en la circulación. No funcionó. Ni el ritmo de la pelota ni los movimientos en ataque desordenaron a la selección africana.
“La propuesta con Gavi en la banda era generar superioridad por dentro para generar en los pasillos exteriores”, señaló el seleccionador. Su diagnóstico encaja con lo que mostró el partido. El seleccionador trató de corregirlo desde el banquillo. Primero recurrió a Lamine Yamal para añadir uno contra uno y desborde en la banda derecha. Después entraron Nico Williams y Dani Olmo, dos perfiles destinados a dar más profundidad, último pase y capacidad para romper una defensa cerrada. España ganó algo de desequilibrio, pero no lo suficiente. Cabo Verde sostuvo el plan con disciplina, defendió bien el área y encontró en Vozinha al héroe de la noche.
«Tenemos que mejorar. Yo el primero»
De la Fuente no quiso mostrarse alarmista, aunque sí admitió que le faltó al equipo. “Un partido en el que no tienes esa finura y frescura en los pases finales pasa esto”, afirmó. También quiso proteger la trayectoria reciente de la selección. “Este equipo es fiable sí o sí”, dijo tras recordar la racha de España sin perder. La autocrítica apareció en la parte final de su análisis. “Tenemos que mejorar. Yo, el primero”, reconoció el técnico. También insistió en que el resultado no altera el camino de la selección. “Seguimos nuestro camino, que es el que nos ha traído hasta aquí haciendo las cosas muy bien”, añadió.

Hay un precedente para la esperanza. España empezó el Mundial de 2010 con una derrota ante Suiza y terminó levantando el título. Aquel equipo corrigió sus errores a tiempo para acabar coronándose. Esta selección, campeona de la última UEFA Euro 2024, tiene talento y recorrido para hacerlo. Pero el empate ante Cabo Verde deja la conclusión evidente de que necesitará un punto más para volver a ser esa España implacable que dominó Europa.

