Por Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
En un duelo de máxima tensión disputado en el Miami Stadium, Inglaterra se impuso 2-1 a Noruega en tiempo extra y selló su pase a las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Fue un partido de contrastes: la eficacia noruega frente a la resiliencia y el talento individual inglés, personificado en un Jude Bellingham decisivo.
Noruega planteó un bloque medio-bajo que incomodó la circulación de Inglaterra durante los primeros 30 minutos. La verdad es que hasta ese momento pareciera que el planteamiento de ambos equipos era jugar a no perder. Luego, la presión funcionó. Al minuto 36 Andreas Schjelderup recibió en la esquina del área y sacó un remate cruzado que se coló pegado al poste: 1-0 para Noruega. El gol expuso una transición defensiva lenta de Inglaterra.
La reacción inglesa llegó en el añadido. Bellingham, flotando entre líneas, se desmarcó a espaldas de Sander Berge, controló y definió con frialdad ante dos defensores para el 1-1. El gol fue clave psicológicamente: evitó que Inglaterra se fuera al descanso en desventaja y neutralizó el plan de partido noruego.
La segunda mitad mostró a una Noruega más directa, buscando a Erling Haaland. De hecho, Torbjørn Heggem llegó a marcar a los 55’, pero el VAR anuló el gol por una falta previa de Haaland sobre Elliot Anderson en el córner. Fue una intervención correcta y decisiva: cambió el guion del partido.

Con el 1-1 en el 90’, el encuentro se fue al alargue. Apenas iniciado el tiempo extra, Morgan Rogers probó desde fuera del área. Ørjan Nyland no logró contener el disparo y Bellingham, siempre atento, cazó el rebote para firmar el 2-1 definitivo al 93’.
Bellingham fue factor diferencial, no solo por los goles. Su capacidad para aparecer en zona de finalización cuando el equipo más lo necesita lo consolida como el jugador de los momentos grandes. Repitió lo hecho ante México en octavos.
Declan Rice fue sustituido al descanso y su ausencia se notó. Noruega dominó tramos del segundo tiempo y generó peligro por el carril central.
El plan noruego funcionó 80 minutos. Schjelderup y Ødegaard dieron pausa, Haaland fijó centrales, pero faltó profundidad de banquillo para sostener el ritmo físico en el alargue.
Inglaterra avanza a semifinales por segunda vez en tres Mundiales y enfrentará a Argentina o Suiza. Lo hace mostrando carácter, pero también dejando dudas en fase defensiva y dependencia de Bellingham. Para Noruega, la eliminación es dolorosa pero digna.

