Redacción LVI
La administración del presidente Donald Trump anunció una nueva directriz que cambia por completo las reglas de juego para los extranjeros dentro de Estados Unidos. A partir de ahora, cualquier persona que se encuentre en el país con un estatus legal temporal y desee solicitar la residencia permanente (green card) deberá abandonar el territorio estadounidense y realizar el trámite desde su país de origen.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) aclaró a través de un comunicado que esta medida no constituye una nueva legislación, sino la aplicación estricta de la Ley de Inmigración y Nacionalidad vigente, una disposición que, según el organismo, no había sido ejecutada con rigor por los gobiernos anteriores.
«Retomamos el propósito original de la ley»
El portavoz de USCIS, Zach Kahler, justificó la medida argumentando que busca restaurar el orden y la legalidad en los procesos de regularización migratoria:
“Retomamos el propósito original de la ley para garantizar que los extranjeros se desenvuelvan correctamente en nuestro sistema de inmigración. De ahora en adelante, un extranjero que se encuentre temporalmente en Estados Unidos y desee obtener la green card deberá regresar a su país de origen para solicitarla, salvo en circunstancias excepcionales”, declaró Kahler.
El impacto en los visados temporales
Esta decisión de la Casa Blanca tendrá un impacto inmediato en cientos de miles de extranjeros que actualmente residen en EE. UU. bajo esquemas legales de corta o mediana duración. Entre los principales afectados se encuentran:
- Estudiantes internacionales con visas F-1 que buscan patrocinio laboral.
- Trabajadores especializados (como los portadores de visas H-1B o L-1) en proceso de transición hacia la residencia de la mano de sus empresas.
- Turistas o visitantes de intercambio que preveían un ajuste de estatus sin salir del país.
Aunque la normativa contempla «circunstancias excepcionales» que permitirían a ciertos solicitantes evadir la salida obligatoria, las autoridades adelantaron que estos criterios serán evaluados con extrema rigurosidad y de forma individual, reduciendo al mínimo los márgenes de aprobación dentro de las fronteras norteamericanas.

