Por: Marvin Estrad
La selección de Bolivia sufrió una dura derrota este sábado al caer 4-0 frente a Escocia en el Sports Illustrated Stadium de Nueva Jersey, en un amistoso internacional que evidenció la diferencia de nivel entre ambos conjuntos y dejó preocupaciones para el combinado sudamericano.


El encuentro quedó prácticamente sentenciado en los primeros 45 minutos. Escocia salió decidida a imponer condiciones y encontró rápidamente la ventaja cuando Lawrence Shankland aprovechó una asistencia de Andy Robertson para abrir el marcador al minuto 5. El golpe inicial desacomodó a la Verde, que nunca logró encontrar respuestas ante la intensidad y precisión de los europeos.

La presión escocesa continuó dando resultados. Al minuto 23, Scott McTominay amplió la ventaja tras una combinación encabezada nuevamente por Shankland. Apenas siete minutos después apareció Ché Adams para firmar el tercero y, cuando el descanso parecía cercano, el delantero volvió a castigar a la defensa boliviana con su segundo tanto de la noche al minuto 45, ambos asistidos por el talentoso Ben Doak.

Aunque las estadísticas mostraron una ligera superioridad de Bolivia en la posesión del balón, con un 53.8% frente al 46.2% de Escocia, la realidad en el terreno de juego fue completamente distinta. El conjunto europeo fue contundente y vertical, generando 20 remates totales y ocho disparos a puerta, mientras que Bolivia apenas logró inquietar con siete intentos y tres remates al arco.

Durante la segunda mitad, ambos entrenadores realizaron múltiples modificaciones para administrar cargas y observar variantes tácticas. Bolivia intentó reaccionar con los ingresos de Guilmar Centella, Lucas Macazaga y Carlos Melgar, pero el orden defensivo escocés neutralizó cualquier intento de remontada.

La frustración también se reflejó en el aspecto disciplinario, con tarjetas amarillas para Roberto Fernández, Miguel Terceros y Carlos Melgar, mientras que Anthony Ralston fue amonestado por Escocia.


La contundente victoria confirma el buen momento del combinado británico, mientras que Bolivia regresa con muchas preguntas y la necesidad de corregir errores si pretende competir al más alto nivel en sus próximos compromisos internacionales.

