
En la Iglesia Católica se denomina consistorio a la reunión del Colegio Cardenalicio, convocada por el Papa para ayudarle en el gobierno de la Iglesia. Los Cardenales son proclamados en los consistorios.
El Papa León XIV ha hilvanado el tejido de su pontificado priorizando su alianza con el Colegio cardenalicio como órgano consultivo permanente para discernir juntos las necesidades de la Iglesia Universal. El papa Francisco dejó un nutrido Colegio cardenalicio (252 miembros) provenientes de los cinco continentes, quienes llevan en sus mentes y en sus corazones una vasta y rica experiencia de vida teológica – pastoral.
A diferencia de otros papas, cuyos consistorios tenían como objetivo la creación de nuevos cardenales, León XIV ha decidido aprovechar la sapiencia de los cardenales para debatir el presente y el futuro de la Iglesia del siglo XXI. El papa Francisco creó la fórmula del consejo de cardenales «C9» a quienes reunía para tratar temas muy diversos. Estas reuniones, sin embargo, no eran realmente representativas del colegio cardenalicio en pleno. León XIV, consciente de esta infrautilización, lo ha recuperado como instrumento cotidiano de gobierno, no solo para momentos de crisis, sino para un discernimiento continuo.
El primer consistorio extraordinario convocado por León XIV, celebrado el 7 y 8 de enero 2026, propició un paso firme y un giro histórico en la conducción de la Iglesia católica habiendo consensuado con el Colegio cardenalicio sus opiniones y sugerencias en torno a dos temas específicos: 1) la sinodalidad y 2) el espíritu misionero a la luz de la exhortación Evangelii gaudium (2013). Al cierre de este evento eclesial, León XIV expresó que estas reuniones serán eventos anuales de varios días de duración, programando el primero de una serie para los días 26, 27 y 29 de junio 2026, en el Vaticano.
La decisión de convocar a los cardenales de todo el mundo no es solo una cuestión de calendario. Señala un método de gobierno que el Papa León XIV parece decidido a institucionalizar: “una Iglesia que reflexiona en voz alta, colectivamente y a intervalos regulares”.
El segundo consistorio del pontificado de León XIV se basa en el precedente cuando los cardenales se reunieron en grupos de trabajo organizados por idioma para debatir las prioridades planteadas durante el cónclave. Aquella reunión anterior reveló tanto el deseo de una mayor colaboración como, según algunos testimonios, tensiones subyacentes en cuanto a los procedimientos internos.
El consistorio de junio constó de cuatro sesiones con cuatro temas de fondo: 1) la situación internacional; 2) la paz y la superación de la teoría de la «guerra justa»; 3) la encíclica Magnifica Humanitas (2026) y 4) la implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad (2025-2028).
La primera sesión estuvo dedicada a una reflexión compartida sobre la situación internacional y la realidad de las Iglesias locales. Este diálogo estuvo guiado por dos preguntas dirigidas a los cardenales: «¿Qué sufrimientos, tensiones e interrogantes afectan con mayor urgencia a los pueblos y comunidades eclesiales confiados a su cuidado hoy? ¿Qué signos de esperanza, de fidelidad al Evangelio y de posible reconciliación consideran importante compartir en esta escucha común?».
La segunda y tercera sesión se centraron en la encíclica Magnifica Humanitas. La segunda, en particular, analizó el quinto capítulo del documento titulado «La cultura del poder y la civilización del amor». En el número 182 de la encíclica, el Papa recuerda que, en un mundo marcado por la polarización, la violencia y el creciente conflicto, «la paz no es un tema más, sino una condición del bien común universal y una prueba de la madurez moral de los pueblos». Por ello, se invitó a cardenales de territorios asolados por la guerra a dar testimonio de cómo esta realidad afecta dolorosamente su experiencia, y a otros a reflexionar sobre el resurgimiento de lenguajes, lógicas y prácticas que debilitan la posibilidad de reconciliación y convivencia.
La cuarta sesión estuvo dedicada íntegramente al proceso de aplicación del Sínodo sobre la Sinodalidad. El programa prevé además una sesión final de intervenciones libres con León XIV, limitadas a un máximo de tres minutos por participante, seguida de una intervención conclusiva del Pontífice.
Los consistorios convocados por León XIV implican para la Iglesia católica un fortalecimiento directo de la colegialidad y la sinodalidad. Al reunir a cardenales de todo el mundo, estas asambleas permiten al Pontífice pedir consejo y discernir juntos sobre prioridades globales, además de afianzar la misión evangelizadora y la paz internacional.
