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Por Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
La Selección de Argentina derrotó épicamente 3-2 a Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta por los octavos de final del Mundial 2026. En un partido de alta tensión, el vigente campeón revirtió una desventaja de dos goles en los últimos once minutos de juego, asegurando su boleto a los cuartos de final.
El entrenador egipcio, Hossam Hassan, diseñó un esquema defensivo sumamente ordenado bajo un módulo 4-2-3-1. El libreto neutralizó la generación de juego de la Albiceleste, apostando a transiciones verticales comandadas por Mohamed Salah y Mostafa Zico.
Al minuto 14, Yasser Ibrahim abrió el marcador con un potente cabezazo tras un córner ejecutado en corto. Minutos después, Argentina tuvo la oportunidad de igualar mediante un tiro penal fabricado por Nicolás Tagliafico. Sin embargo, el arquero egipcio, Mostafa Shobeir, le atajó el remate a Lionel Messi, consolidándose como la figura del primer tiempo junto a una zaga impecable.
En la segunda mitad, Lionel Scaloni arriesgó modificando la estructura táctica con los ingresos de Lautaro Martínez y Nicolás González. Pese al empuje argentino, Egipto aprovechó los espacios defensivos. Al minuto 67, luego de que el VAR le anulara previamente un tanto, Mostafa Zico estiró la ventaja a 2-0 culminando un contragolpe letal.
Cuando el partido parecía sentenciado y Argentina deambulaba sin ideas, emergió la jerarquía individual y el amor propio del campeón. Al minuto 79, tras una genialidad de Messi, Cristian Romero descontó de cabeza en el área chica para devolverle la vida al equipo. El impacto anímico desmoronó el bloque bajo de los jugadores de Egipto. Al minuto 83, Gonzalo Montiel asistió hacia atrás para que Lionel Messi decretara el 2-2 con un remate cruzado desde dentro del área, redimiendo su penal fallado.

Finalmente, a los 93 minutos, Julián Álvarez recuperó un balón ante Salah. Lautaro Martínez recibió por banda derecha y envió un centro milimétrico para que Enzo Fernández marcara el 3-2 definitivo de cabeza. Esta anotación significó, además, el gol número 3.000 en la historia de las Copas del Mundo.
Con este resultado, Argentina mantiene vivo el sueño del bicampeonato y clasifica entre los ocho mejores del torneo. Ahora espera en cuartos de final al ganador de la llave entre Suiza y Colombia. Por su parte, Egipto se despide con la frente en alto tras acariciar la que hubiese sido la mayor sorpresa en la historia de los mundiales.

