Foto: Patrick Smith – FIFA.com
Por Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, en un duelo cargado de historia y con el condimento de las restricciones a banderas sobre Malvinas impuestas para esta semifinal, Argentina remontó a Inglaterra y selló su pase a la final del Mundial 2026 para enfrentar a España.
El partido, enfrentó a dos selecciones que llegaban con inercia ganadora. Inglaterra había superado a Noruega en alargue 2-1 con un Bellingham decisivo, autor de un doblete, mientras que Argentina venía de vencer 3-1 a Suiza en Kansas City.
El juego se inició con la estrategia de que ninguno de los dos equipos entró a jugar para ganar, sino que jugó para no perder. Algo que se está haciendo muy habitual por estos tiempos y que exaspera a muchos hinchas. Inglaterra, planteó un bloque medio con transiciones directas y encontró premio rápido. Anthony Gordon abrió el marcador para los ingleses a los 55 minutos, aprovechando una desatención defensiva y obligando a Argentina a asumir el protagonismo absoluto del juego. De aquí en adelante comenzó realmente el partido en un gran nivel.
Con una posesión que terminaría en 65% a su favor, Argentina adelantó líneas y empezó a cargar el área con criterio. El empate llegó por intermedio de Enzo Fernández, y la remontada la concretó Lautaro Martínez, cerrando el 2-1 definitivo que figura en la crónica histórica de esta rivalidad como la tercera semifinal entre ambos en Mundiales.

El cierre fue de control emocional y táctico. Inglaterra, intentó con cambios ofensivos y el ingreso de extremos veloces, pero se topó con una Argentina compacta, que administró la ventaja con circulación y faltas estratégicas en mitad de cancha. El marcador no se movió más y el resultado quedó registrado como Argentina 2-1 Inglaterra, con estado de partido cerrado y victoria albiceleste.
Las claves que marcaron este encuentro dan cuenta de que Argentina no alteró su estructura tras el 0-1. Mantuvo el 4-3-3, con Enzo como interior de ruptura y Messi flotando entre líneas para atraer marcas y, el 65% de posesión no fue estéril; se tradujo en 12 remates y dominio territorial que desgastó al lateral derecho inglés. Los dos goles fueron de alta ejecución técnica: Fernández desde media distancia y Lautaro anticipando en el primer palo. Fue el tercer cruce mundialista entre ambos desde 1998 y 2002, y reedita la rivalidad más mediática del torneo.
Con este resultado, Argentina apeló a la épica para vencer a Inglaterra y regresar a una final del mundo. La final ante España está programada para el 19 de julio. Inglaterra, por su parte, jugará el partido por el tercer puesto.

