Redacción LVI. Fernanda Elvir.
La administración de Donald Trump se prepara para abrir un nuevo y controvertido frente en su política migratoria, esta vez apuntando directamente al sistema financiero. Según revelaciones de The Washington Post y The Wall Street Journal, la Casa Blanca evalúa una orden ejecutiva que obligaría a los bancos a identificar y reportar la nacionalidad de sus cuentahabientes a las autoridades federales.
Esta iniciativa busca acechar financieramente a la población indocumentada para facilitar la estrategia de deportaciones masivas prometida tras su regreso al poder en enero de 2025.
Un giro radical en la privacidad financiera
Hasta hoy, las normativas bancarias en EE. UU. se centran en verificar la identidad básica (nombre, dirección y fecha de nacimiento) mediante documentos estatales como licencias de conducir. Sin embargo, este nuevo plan rompería con décadas de privacidad comercial al introducir requisitos sin precedentes:
- Pasaporte obligatorio: Las entidades financieras tendrían que exigir el pasaporte tanto a nuevos usuarios como a quienes ya tienen cuentas activas.
- Filtro migratorio: El cruce de datos permitiría al Gobierno detectar perfiles de interés migratorio a través de sus movimientos bancarios.
- Desafío logístico y social: Expertos advierten que la medida no solo afectará a extranjeros, sino que supone una barrera burocrática para millones de ciudadanos estadounidenses.
Riesgo de exclusión masiva
El sector financiero ya ha expresado su preocupación por el potencial éxodo de capitales y la exclusión de miles de personas del sistema formal. Al imponer el pasaporte como requisito indispensable, se corre el riesgo de empujar a gran parte de la población hacia una «economía sumergida», limitando el acceso a créditos, ahorros y servicios básicos.

