En una drástica escalada del conflicto en Oriente Medio, Teherán ejecutó este sábado una ofensiva masiva con misiles y drones dirigida contra instalaciones militares en Kuwait y diversos puntos estratégicos del Golfo Pérsico. El ataque se presenta como la «respuesta directa» de Irán a las recientes operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra la Guardia Revolucionaria Islámica. Escudo aéreo en alerta: Kuwait y aliados bajo fuego El Ministerio de Defensa de Kuwait confirmó la activación de protocolos de emergencia tras detectar proyectiles dirigidos hacia la Base Aérea de Al Salem, enclave estratégico para las fuerzas de la coalición internacional. Aunque los sistemas de defensa lograron interceptar gran parte de la ofensiva, se han reportado daños materiales en zonas periféricas. La onda expansiva del ataque alcanzó a otros países de la región: Qatar: Sistemas de defensa interceptaron proyectiles sobre Doha antes de que impactaran en áreas urbanas. Bahréin: Se activaron sirenas de alerta en instalaciones navales vinculadas a la Quinta Flota de los Estados Unidos. EAU: Autoridades confirmaron intentos de ataque contra puntos con presencia militar extranjera. «Instamos a la población a permanecer en refugios y evitar desplazamientos innecesarios mientras se evalúa el alcance de los daños», declararon fuentes oficiales de la región. Bloqueo aéreo y caos en los mercados La respuesta iraní no solo ha tenido un impacto militar, sino que ha paralizado la infraestructura civil de la zona: Cierre de espacio aéreo: Varios países del Golfo han suspendido vuelos comerciales; aerolíneas como Kuwait Airways ya han cancelado sus rutas preventivamente. Crisis energética: Analistas advierten que la inestabilidad en el Golfo Pérsico podría interrumpir el tránsito marítimo de crudo, disparando la volatilidad en los precios internacionales del petróleo. El origen del choque Esta ofensiva ocurre apenas horas después de que la Casa Blanca confirmara ataques quirúrgicos contra la soberanía iraní. Teherán, por su parte, ha dejado claro que cualquier interés estadounidense en la región es ahora un objetivo legítimo. Mientras los organismos internacionales exigen contención para evitar una guerra abierta regional, las fuerzas militares en todo el Golfo permanecen en estado de máxima alerta.