Por Juan Carlos Diez, desde Viña del Mar, Chile para La Voz Internacional de New York
30 de septiembre de 2023
Cerramos este mes de septiembre, con un interesantísimo recorrido del connotado artista porteño Gonzalo Ilabaca donde explica su brillante obra Valparaíso para Principiantes y Moribundos.
El artista es un consagrado de las artes pictóricas con muchísimos recursos a su haber los que se reflejan en cada una de sus creaciones. El destaca el profundo conocimiento que tiene de cada una de las obras que realiza y el significado que hay detrás de ellas.
Hoy, en el recorrido por las 40 obras que componen la colección, quedamos todos muy claros del mensaje crítico constructivo que hay detrás de cada una de esas 40 pinturas acompañadas cada una con un texto que en gran medida refleja lo que la pintura dice.
Para entender la situación que describe Gonzalo Ilabaca en su narrativa pictórico-textual, considero necesario citar previamente algo de la historia que encierra Valparaíso.
Esta ciudad, tuvo una época de oro… su auge como enclave articulador del desarrollo comercial nacional fue tan importante durante el siglo XIX, que llamó la atención de algunos historiadores nacionales, quienes se interesaron en estudiar su origen y entender su importancia para la economía nacional, por lo que se publicaron diferentes textos relacionados con su evolución entre el siglo XVII y el siglo XX.
Valparaíso se transformó paulatinamente en el puerto estratégico de las comunicaciones ultramarinas entre Gran Bretaña, el Pacífico Oriental y Asia. Dentro de este contexto apareció el interés de los capitalistas británicos en el proyecto de William Wheelwright (1798-1873) de establecer una línea de vapores en el Pacífico con sede en esta ciudad-puerto, empresa que constituyó la base de una marina mercante nacional.
A principios del siglo XX, comenzaron a manifestarse síntomas de estancamiento que señalaron el comienzo de su decadencia. Entre las causas de este fenómeno, se encuentran la consolidación de Santiago como centro de las actividades políticas, comerciales, financieras e industriales, lo que impulsó el traslado de empresas y vecinos a la capital. También influyó grandemente el desastre provocado por el terremoto de 1906 y la apertura del Canal de Panamá en 1914, hechos que transformaron toda la red comercial internacional, cambió las rutas comerciales y dejaron a Valparaíso al margen del nuevo escenario económico a nivel global.
A pesar de aquello, Valparaíso fue de gran importancia para el desarrollo del ciclo salitrero (1880-1929), ya que la mayoría de las transacciones comerciales ligadas a esa industria se realizaron en dicho puerto. El surgimiento del puerto de San Antonio en 1912, constituyó una fuerte competencia que terminó por desviar la atención comercial y financiera y diversificó los enclaves portuarios en el país. Lo mismo sucedió entre las décadas de 1910 y 1920 con los puertos de Iquique, Antofagasta, Taltal o Talcahuano en el sur, que tuvieron un gran auge durante el ciclo del nitrato, la Primera Guerra Mundial y la postguerra.
Con este pequeño marco de información histórica, comienza el recorrido de las obras donde Ilabaca denuncia cada uno de los hitos que desde hacía tiempo venía pensando afectaban y afectan aún a la gran ciudad de Valparaíso. La decadencia no se sólo relacionada a aspectos financieros, sino que incluye aspectos emocionales, físicos y, presupuesto, la baja en sus ingresos como ciudad, terminó por mermar la autoestima de la ciudad y sus integrantes provocando un caos integral que ha durado muchos años. En la época de bonanza, se decía que estábamos en una tremenda fiesta, donde transversalmente, todos los ciudadanos disfrutaban por igual, no habiendo discriminación y la oportunidad estaba para todos por igual… el problema fue que nadie visualizó el futuro que en muy poco tiempo y de manera vertiginosa llegó y que inició el desastre. Los efectos del gran terremoto que azotó la zona en el año 1906, fue una pieza clave en el desencadenamiento de la crisis que hasta nuestros tiempos permanece. Así, la fiesta que duró muchos años, ha tenido una resaca de muchos más años que la fiesta misma.

Se culpa al Estado por no preocuparse de darle a la ciudad la importancia que correspondía a su participación en la generación de recursos. Simplemente, ningún gobierno ha puesto el dedo en la llaga para decir que va a efectuar cambios profundos en la configuración de la ciudad para hacer que la ciudad puerto pueda disfrutar de lo que sería la unión del anfiteatro natural con el borde costero, que es su gran problema. Sabemos que no es algo simple de resolver, ya que cualquier cambio significa muchos recursos económicos que habría que destinar para efectuar los cambios necesarios. Sin embargo, el problema recurrente -y principal- es que no hay una voluntad política para abordar el tema… y mientras tanto, Valparaíso se sigue hundiendo a la vista de todos.
La imagen que se presenta en el inicio de este artículo, es muy representativa de todo lo que sucede en esta ciudad.
El nombre de la exposición no es casualidad. “Valparaíso para Principiantes y Moribundos” encierra una gran crítica del artista frente a una triste realidad y ha querido dejar su legado tanto para la juventud como para quienes también tienen ya sus buenos años en el cuerpo y han vivido mirando cómo su ciudad querida ha ido desmoronándose.
El material que contienen las 40 láminas de esta exposición, creo que deben formar parte de la malla curricular aplicable a colegios primarios y secundarios como inicio de una conciencia real de lo que sucede en la sociedad de Valparaíso y desde la base, hacer las peticiones al Estado para de que una vez por todas, destine tiempo y recursos para, como el ave Fenix, reflotar Valparaíso.
El aporte intelectual está hecho por parte del artista Gonzalo Ilabaca… ahora corresponde a las respectivas instancias gubernamentales tomar las decisiones que saquen adelanta a esta gran ciudad de Valparaíso.

