
La prestigiosa revista Time, el semanario más popular de los EE.UU. incluyó al Papa León XIV en su lista 2025 de las “Personas más influyentes en inteligencia artificial en el mundo” elogiando el enfoque del pontífice en las preocupaciones éticas relacionadas con esta tecnología emergente
Sam Jacobs, editor de Time, señaló que desde el año 2023, la revista ha publicado tres ediciones con los 100 nombres más influyentes en el ámbito de la (IA), repartidos en cuatro categorías: líderes; innovadores; transformadores y pensadores. León XIV está entre los 25 pensadores más influyentes en este campo
Su inclusión, por inusual que parezca, apunta a un creciente reconocimiento de que los dilemas éticos que plantea la inteligencia artificial no son meros enigmas técnicos, sino encrucijadas morales. Y pocas figuras globales poseen tanta autoridad moral como el obispo de Roma.
León XIV se ha distinguido rápidamente como un papa que quiere abordar la tecnología de frente. Ha comparado la inteligencia artificial con una «nueva revolución industrial» e insiste en que debe estar determinada por la dignidad humana, no por el lucro o el poder.
Para él, el punto de referencia no es la filosofía abstracta, sino el precedente histórico del Papa León XIII, quien respondió a la primera Revolución Industrial con la emblemática encíclica social «Rerum Novarum» en 1891. Así como su predecesor defendió a los trabajadores fabriles explotados para que no se convirtieran en piezas desechables. Advierte contra el trato a los seres humanos como meros datos en la era de los algoritmos.
León XIV en su mensaje a los participantes en la Segunda Conferencia Anual sobre Inteligencia Artificial, Ética y Gobierno Corporativo (Roma, junio 2025) instó a preservar la apertura humana «a la verdad y la belleza», cualidades que nos permiten «captar y procesar la realidad». La verdadera «sabiduría», subraya, consiste en reconocer el «verdadero sentido de la vida», más que la «disponibilidad de datos».
En ocasión de la Cumbre Mundial «AI for Good» (2025) reiteró la necesidad de una gobernanza global de las nuevas tecnologías. Si bien reconoce su capacidad para realizar tareas con rapidez y eficiencia, el pontífice enfatiza que no pueden reemplazar el discernimiento moral, ni la riqueza de las relaciones auténticamente humanas, elogiando el potencial de la tecnología para impulsar la investigación médica y aliviar el sufrimiento humano, pero alertó sobre sus riesgos: sistemas que podrían distorsionar la búsqueda de la verdad por parte de la humanidad, manipular las sociedades democráticas o profundizar las desigualdades sociales.
Su insistencia en que la IA esté sujeta a supervisión ética se hace eco de los llamamientos de su predecesor, el papa Francisco, quien instó a los gobiernos a negociar un tratado global sobre el tema. Pero en la voz de León XIV, la urgencia se percibe renovada.
Lo que hace que su postura sea particularmente notable es la perspectiva pastoral a través de la cual aborda el debate. Habiendo vivido y trabajado entre agricultores y trabajadores del Perú, trae al escenario digital la memoria de quienes sufren con mayor intensidad los costos de la crisis económica. Para él, las conversaciones sobre automatización no son teóricas: se refieren a los medios de vida, las familias y las comunidades.
En este sentido, su presencia en la lista de Time se centra menos en la inserción de la religión en la tecnología y más en garantizar que las personas generalmente olvidadas en las salas de juntas no se queden atrás en la era algorítmica.
Esta perspectiva lo coloca en diálogo, a veces en tensión, con figuras como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jensen Huang, quienes también aparecen en la lista de Time. Donde ellos hablan el lenguaje de la innovación, la expansión y la participación de mercado. León XIV habla de justicia, solidaridad y la primacía de la persona humana. Su contribución a la conversación no es un modelo para el aprendizaje automático, sino un recordatorio de que la tecnología sin una brújula moral puede volverse tan deshumanizante como las fábricas del siglo XIX.
Al nombrar a un papa como uno de los pensadores más influyentes del mundo en IA, Time ha reconocido que el debate sobre la inteligencia artificial trasciende los laboratorios y las salas de reuniones donde se escribe código. Pertenece por igual al ámbito de la ética, la cultura y la espiritualidad. El mensaje de León XIV es claro: el progreso debe medirse no por la inteligencia de nuestras máquinas, sino por si nos ayudan a seguir siendo más plenamente humanos.
