Arturo Alejandro Muñoz
Ese es el nuevo eslogan del gobierno ultraderechista apenas cumplidos dieciséis días en la Moneda. ¿Darle prisa, a qué?
La desfachatez del presidente Kast ha sido superada con largueza por varios de sus ministros nombrados –apresaduradamente, a juicio de este servidor- con el propósito de generar -de manera urgente y precipitada- acciones irreflexivas derivadas de una postura ideológica extremista caracterizada, principalmente, por la dependencia del imperio estadounidense y por una sociedad de clases.
En un tiempo menor a quince días, algunos de los ministros no han trepidado en poner más leña bajo el caldero social, considerando a la gente cual vulgar ‘perraje’ que no tan sólo debe obedecer y callar, sino, además, agradecerles. Y ello quedó de manifiesto en un caso específico, cuando el ministro de la Vivienda, Iván Poduje, en ‘diálogo’ con los pobladores del Olivar, damnificados por los incendios de hace más de dos años, les desafió con bravatas incluidas.
Otro caso ‘ministerial’ es el de jefa de la cartera de Seguridad, la exfiscal Trinidad Steiner, quien solicitó la salida de la subdirectora de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria de la PDI, Consuelo Peña. De acuerdo con radio Biobío, hay una trama detrás de la determinación de la ministra de sacar a la alta funcionaria, y que tendría relación no con su cargo actual, sino de cuando era fiscal, lo que ha abierto varias interrogantes que no han sido resueltas hasta hoy. En el origen, según la prensa chilena, está la decisión de Consuelo Peña, de trasladar a cuatro detectives de la PDI, muy cercanos a Steinert, de una investigación que ella encabezó como fiscal, de un caso de estafas internacionales, liderado por la organización criminal china, el clan Chen. Uno de esos detectives, el subprefecto Mauricio Fuentes, era alguien muy estimado por la exfiscal Steinert, la cual se molestó por el traslado y no bien asumió como ministra de Seguridad envió un oficio al director de la PDI solicitando sacar a Consuelo Peña de esa institución …ergo, no fue un asunto institucional ni meramente profesional, sino, más bien, habría sido un acto oficial con fuerte aroma a venganza personal.
No se agotan allí los serios y mediáticos problemas de José Antonio Kast en su primera quincena como gobernante. La actual vocera de gobierno, Mara Sedini, cuando asumió el cargo ya venía enredada en su propia telaraña discursiva, pues en entrevista en radio Duna quiso ‘aclarar’ el lío de la comunicación Boric-Kast por el asunto del cable chino, pero sus difusas explicaciones enredaron aún más ese tema. Según el diario El Mostrador, algunas personas en el sector oficialista interpretan que las declaraciones de Mara Sedini implicarían que una parte del círculo de hierro del Presidente (Ugarte, Valenzuela y Fadel) recibió la alerta del Palacio de La Moneda y optó por no informarle a J. A. Kast, o bien que Sedini está omitiendo detalles incómodos sobre la fluidez de esa comunicación.
Respecto a las informaciones y explicaciones de la vocera de gobierno referentes al MEPCO y al alza de los combustibles, mejor ni hablar. Confusa, enredada, confunde los combustibles con la electricidad, y sus metáforas son un desacierto total.
Lo anterior no es todo, aún hay más. Vea usted, amable lector, la siguiente frase: “Porque a Chile no lo detiene ni una guerra lejana ni un Estado quebrado por una mala administración”. Esa aseveración oficial fue efectuada por los asesores del presidente Kast desde el segundo piso de la Moneda, allí donde funciona la SECOM (Secretaría de Comunicaciones, en la cual participa la vocera Mara Sedini).
¿Chile tiene un Estado quebrado? Por supuesto que no; nada más alejado de ello. Pero, que un organismo del ejecutivo lo propague urbi et orbi oficialmente, es un hecho de extrema gravedad. Tal es así, que el actual ministro de Hacienda –Jorge Quiroz- señaló que “jamás ocuparía una palabra como esa”, y mientras el Banco Central fustiga el término de «quiebra» en Chile, la Contraloría dio a un plazo de cinco días hábiles al Ejecutivo para informar sobre el uso de recursos públicos, personal involucrado y fundamento normativo y fáctico de las mismas.
Además, ha sido notoria la falta de claridad de la vocera en varias de sus informaciones a la ciudadanía. Errores de todo tipo, pequeños y otros gruesos, tienen de cabeza a muchos altos dirigentes de los partidos oficialistas. De hecho, el diputado (RN) Diego Schalper fustigó al gobierno (‘su’ gobierno) por sus recientes críticas al Ejecutivo, particularmente en materia comunicacional y de políticas públicas. El parlamentario había cuestionado el rol de Mara Sedini, pidiendo mayor claridad en la comunicación del gobierno, y también se refirió a la posibilidad de restringir el acceso a la gratuidad en educación superior para mayores de 30 años, calificando esa eventual medida como una “equivocación”. José Antonio Kast se molestó (con el diputado, y también con su vocera).
Por los pasillos de la Moneda se escucha el correveidile de rumores recientes que aseguran, sin dar datos concretos, que en el gabinete del presidente se barajan nombres para reemplazar a la actual vocera de gobierno. Entre ellos, estarían los nombres de Cecilia Pérez, Karla Rubilar y Ena von Baer, todas ellas ligadas a Renovación Nacional.
Lo dijimos en el título de la presente nota; Kast apura el paso para dar un corte a estas situaciones que le tienen bajando en las encuestas y con la amenaza de las primeras manifestaciones populares en su contra. Le preocupa fuertemente lo que ocurre al inicio de su mandato, porque, como bien señaló un periodista en la misma Moneda, “parece que esto recién comienza”.

