Texto de Oscar Nemer Delgado
Era su cabello corto, sobre sus hombros caía, fino cabello tenía,
su voz,
era de aquellas,
que jamás habían crecido,
tierna, frágil, engreída, necia,
a veces cuando imploraba,
dejar de ser ignorada, para ser correspondida.
Así la recuerdo a ella,
la jovencita que era,
mi prometida del barrio,
la de los ojos con alma, la que soñaba despierta,
la que me quiso de siempre,
y yo dejé de quererla.
Ella : de mis amores profundos,
fue el primero,
el más bendito,
ese que nunca regresa, ese que murió en mis manos,
ese que aún me hace daño,
porque no aprendí a quererla.
Ella sabe que no miento, tengo una espada clavada,
entre su pelo y mis venas,
voy guardando puñaladas,
de recordar su paciencia,
de ser un ser como soy, de no querer entenderla,
de haber perdido su amor,
de jamás volver a verla, de no doblar mis rodillas y mis lágrimas verter, donde le mentí quererla, justo donde la besé , beso de Judas talvez,
yo la quise bien lo sé, pero dejé de quererla…
