Redacción LVI
Un tribunal federal de Texas ha dictado una de las sentencias más contundentes en la historia de la industria gastronómica de Estados Unidos. Perry’s Steakhouse & Grille, una reconocida cadena con sede en Houston, deberá desembolsar más de 21 millones de dólares tras perder una demanda colectiva interpuesta por 750 camareros que fueron víctimas de un esquema ilegal de retención de gratificaciones.
El esquema del fraude: ¿A dónde iba el dinero?
La investigación judicial reveló que la empresa, bajo la dirección de su propietario Christopher Perry, operaba un «fondo común obligatorio» que violaba abiertamente la Ley de Normas Laborales Justas (FLSA).
En lugar de repartir las propinas entre el personal de servicio (quienes dependen de estas para completar su salario mínimo), la cadena utilizaba ese dinero para:
- Cubrir salarios operativos: Pagaban los sueldos de cocineros y personal de limpieza con las propinas de los meseros.
- Reducir costos de la empresa: La cadena transfería su responsabilidad patronal de pagar salarios básicos directamente a los bolsillos de sus trabajadores de servicio.
Una victoria para 750 trabajadores
La demanda, iniciada en 2022, detalló cómo los empleados eran forzados a entregar una fracción considerable de sus ganancias semanales bajo la fachada de una «política interna». El juez federal Robert Pitman determinó que esta práctica no solo era irregular, sino abusiva, al distorsionar la naturaleza de la gratificación que el cliente otorga por un servicio directo.
Esta sentencia de $21 millones envía un mensaje inequívoco a los dueños de restaurantes en todo el país: las propinas pertenecen legalmente al trabajador de servicio. Expertos legales señalan que este fallo podría desencadenar una ola de auditorías en otras grandes cadenas que utilizan sistemas de «tip pooling» (reparto de propinas) para financiar sus planillas generales, una práctica que ahora queda marcada como un precedente de robo salarial a gran escala.

