Por Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
6 de noviembre de 2025
El presente texto no pretende describir de manera completa lo que encierra la gastronomía ecuatoriana. Es sólo una pequeña muestra de la diversidad de sabores que se cocinan en las diversas regiones del país.
¿Sabías que Ecuador es conocido como el país de las 1000 sopas? Sí. Ecuador cuenta con más de 4500 sopas registradas, siendo, detrás de China, el país más rico en número de sopas. Y es que en este país, cada región tiene su propio secreto.
- En la costa, la sopa tiene alma de mar… encebollado, cazuela, viche manabita… sabores fuertes, llenos de historia y chuchaqui curado.
- En la sierra, la sopa es pura tradición. Desde la fanesca que une a las familias en Semana Santa, hasta el yaguarlocro con su toque de cebolla, papas y sangre frita. Sí, sangre, que pocos se atreven a probar, pero todos recuerdan.
- En la Amazonía, la sopa se vuelve ancestral. El caldo de uchumanka guarda secretos que vienen desde los pueblos originarios, donde cada ingrediente tiene un significado espiritual.
- Y en Galápagos, las sopas se inspiran en el mar infinito. El aguado de pescado y el caldo de langosta son un reflejo de la biodiversidad cocinados con el mismo respeto con el que se cuida cada especie del archipiélago.
Cada cucharada cuenta una historia. Mezcla generaciones y conserva costumbres que sobrevivieron al tiempo.
Así que no… en Ecuador la sopa no es sólo comida: es identidad líquida… es herencia servida en cada plato.

Foto: Carlos Villacis
Las principales sopas del país se mencionan a continuación:
- Encebollado
- Repe lojano
- Sopas de bolas de verde
- Sopa de bolas de maíz o sopa de lluspast
- Sopa de Morocho
- Fanesca
- Uchumanga
- Sopa de Quinua
- Caldo de salchicha
- Locro de papa
En general, la gastronomía ecuatoriana es una mezcla de sabores de la Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos, influenciada por herencias indígenas y españolas. Se caracteriza por el uso de ingredientes locales como el maíz, la papa, el plátano y el maní, y ofrece una gran variedad de platos que incluyen mariscos, carnes y sopas. Entre los platillos más representativos se encuentran el ceviche de camarón, el encebollado, el locro de papa, el cuy asado y la fanesca.
Sus sabores representan la gran diversidad regional y la fusión de culturas, especialmente la indígena y europea.
La fritada es uno de los platos tradicionales más populares de Ecuador. Se prepara estofando carne de cerdo en jugo de naranja, cebolla, ajo y comino. Luego, la carne se fríe en una sartén de latón a fuego alto, de ahí su nombre, ya que «fritada» significa freír.
La gastronomía ecuatoriana se ha visto enriquecida por la pluriculturalidad, la diversidad de climas, así como la variedad de especias y productos que existen en el país. Además, la herencia tanto indígena como europea ha cimentado un sincretismo que se centra en la sazón y creatividad constantemente renovada a través de las nuevas generaciones de cocineros y comensales. A esta combinación tan singular se la ha definido como Comida Criolla.
Como la mayoría de las cocinas de los diferentes países, la de Ecuador está formada por la influencia de otras culturas que llegaron al país en la época de la conquista y después durante los siglos XIX y XX. Estas culturas en cuestión fueron, para el siglo XVII y XVIII, la indígena que habitaba el territorio, la española que llegó en los viajes del descubrimiento y la africana que trajeron los iberos como esclavos para trabajar en las minas y los cañaverales. Para el siglo XIX llegaron los franceses y los ingleses, los cuales nos enseñaron su gastronomía aplicada a toda clase de platillos e ingredientes. Las costumbres alimenticias, entre otras, de nuestros ancestros indígenas se vieron cambiadas, por un lado, a raíz de la empresa conquistadora con la presencia de andaluces, valencianos y aragoneses, entre otros, quienes se impusieron sobre los guisos de la Iguana, el manatí o los insectos para reemplazarlos por el ganado vacuno por nombrar sólo un producto y por el otro con las preparaciones y las costumbres africanas, especialmente en las zonas costeras.
En esto, como en todo, fue un encuentro de mundos diferentes, con elementos propios y costumbres diversas. Enriquecida con nuevos elementos, la cocina popular ecuatoriana pudo desarrollar sus propias tradiciones regionales, inventar nuevas viandas y cocinar tierna y amorosamente, durante tres siglos, los potajes de la suculenta gastronomía nacional.

