Por Juan Carlos Diez, para La Voz Internacional de New York
12 de noviembre de 2025
En el salón principal de la Galería del Museo MANLA de Quito, se inauguró la muestra fotográfica y documental Trazando el Territorio Waorani – Del Mapa Mental al Digital. El trabajo de investigación fue desarrollado por Juan Ignacio Robles, antropólogo y profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid y por Juan José Aguilar, antropólogo visual (FLACSO Ecuador) y Doctor en Antropología Social UAM.
La muestra está llena de simbolismos que ayudan a comprender las razones por las cuales los Waorani defienden su territorio de la manera que lo hacen.
La investigación hecha por los antropólogos, sumado a la selección de imágenes, reflejan la seriedad y compromiso con la defensa de la naturaleza… y, en suma, con la vida misma.
Detengámonos un momento a conocer quiénes son los antropólogos que realizaron esta interesante investigación.
Juan Ignacio Robles
Es Profesor Titular de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid y Coordinador del EtnoVisual LAB UAM. Sus líneas de investigación se centran en la Antropología Audiovisual y Ecología Política, con extenso trabajo en el área andina, la Amazonía y el Sáhara Occidental. Es co-director de la MAAM (Muestra de Antropología Audiovisual de Madrid).
Como realizador de documentales etnográficos en la línea de «Antropología de Orientación Pública», logró reconocimiento internacional con el film «Legna: Habla el verso Saharaui», premiado como Mejor Film en el Festival Fisáhara 2014 (Sáhara Occidental).
Actualmente, coordina el proyecto transmedia LIKUIT WATER CULTURES y lidera el proyecto «Mapas mentales, mapas digitales», financiado por la Fundación Wenner Gren, que se centra en la cartografía para la defensa y gestión sostenible del territorio Waorani.

Juan José Aguilar
En este trabajo fue investigador y fotógrafo. De profesión Antropólogo visual (FLACSO Ecuador) y Doctor en Antropología Social (UAM), con especialización en la Amazonía ecuatoriana y la cultura del pueblo Waorani. Su investigación examina la historia del contacto Waorani con Occidente, analizando el uso de la imagen en los procesos de colonización y, sobre todo, la crucial apropiación de la autorrepresentación visual por parte de las propias comunidades indígenas.
Su más reciente proyecto, «Oome», es un homenaje al legado de los ancianos Waorani. La obra reflexiona visualmente sobre el «oome» (veneno de dardos), no como sustancia tóxica, sino como un medio que expande la vida y facilita el ideal del «waponi»: la existencia en paz y abundancia con el entorno selvático.
La fotografía de portada de estas líneas, dice relación con el “oome” señalado en el párrafo anterior y llama la atención que, tratándose de un poderoso veneno de dardos, no es interpretado como una sustancia tóxica letal, sino que su existencia contribuye a mantener y expandir la vida, lográndose un equilibrio permitiendo la paz y la abundancia en un entorno selvático.
Ahí está el centro de la investigación y todo lo que sigue, gira en torno a este hecho.
Dejemos que en palabras del propio investigador Juan José Aguilar conozcamos lo que hay detrás de esta situación:
Oome: La toxicidad que expande la vida
La obra fotográfica «Oome» (que en wao tededo significa ‘veneno de dardos’) del fotógrafo quiteño Juan José Aguilar (1983), es un profundo homenaje al legado de los ancianos y antiguos cazadores del pueblo Waorani de la Amazonía ecuatoriana. Este proyecto se encuentra actualmente en desarrollo y se inició en 2021 como parte de una investigación de doctorado en antropología.

Esta exposición trasciende la simple documentación, proponiendo una reflexión sobre una sustancia que, a ojos de Occidente, es puramente «tóxica», pero que para la cultura Waorani, expande la vida y materializa el ideal del Waponi: vivir en paz y abundancia con el entorno selvático.
«Oome» nos introduce en la sabiduría waorani del conocimiento del bosque y la propiedad de las plantas. A lo largo de siglos, los cazadores han desarrollado un profundo saber farmacopeico sobre diversas especies silvestres, destacando la Curarea tecunarum, conocida como «Oonta».
En especial, de la corteza de este bejuco obtuvieron el Oome (el veneno esencial para la cacería con cerbatana), configurando una relación que no es solo práctica, sino que teje compromisos afectivos y de subsistencia, pues esta planta aseguró, como ninguna otra especie vegetal, la supervivencia y reproducción de los grupos domésticos.
Oonta Curarea Tecunarum, que es el resultado de sintetizar la savia de la oonta (el bejuco), sugiere que para los cazadores Waorani la toxicidad no es un fin, sino el centro de un razonamiento sofisticado que permite la abundancia, el crecimiento de la familia y expandir los tiempos de paz.
Esta sustancia «tóxica» captura la conexión que tienen los Waorani con la selva, percibida como su hogar, y nos enseña que Oome no es una contradicción a la noción de la vida, sino una forma de expansión.
Además de estos dos antropólogos investigadores, participó activamente la lideresa Waorani Mencay Nenkiwi contribuyendo con sus conocimientos y experiencia en la cultura Waorani. Su aporte fue crucial para el éxito de la investigación. Ella es considerada guardiana de La Amazonía y líder de la Asociación de Mujeres Waorani de La Amazonía Ecuatoriana AMWAE.
El trabajo realizado concluyó luego de 3 años de análisis e investigación, documentando toda la información en un completo documental de duración de 1 hora 30 minutos, el cual puede ser visto accediendo a través del siguiente código QR:

En palabras de Juan José Aguilar, al presentar este trabajo, nos dice que: tradicionalmente, la representación de las comunidades indígenas ha estado dominada por una mirada externa. El investigador, el fotógrafo o el cineasta solía ser quien tenía la autoridad final sobre la narrativa. Este proyecto se gesta bajo una perspectiva radicalmente distinta: la Antropología Audiovisual, entendida no como una herramienta de documentación, sino como un proceso de co-creación.

El investigador Juan José Aguilar, la lideresa Mencay Nenkiwi y el presidente del Museo Manla Wilson Salas
El Enfoque Horizontal y Colaborativo.
Lo que presentamos hoy es el resultado de un diálogo horizontal y prolongado con la comunidad Waorani. La muestra y el documental son un reflejo de su propia visión, de sus preocupaciones, de su lucha por el territorio y de su rica cosmogonía.
Nuestra metodología se basó en la horizontalidad. Esto significa que:
• La comunidad no fue un objeto de estudio, sino un sujeto activo y socio estratégico. Sus voces, sus decisiones sobre qué mostrar y cómo mostrarlo, guiaron cada etapa del trabajo.
• Se priorizó la devolución: Las herramientas audiovisuales y fotográficas fueron utilizadas como un medio para el empoderamiento y la autorrepresentación, permitiendo que la comunidad usara estos soportes para sus propios fines de incidencia política y cultural.
• Construcción Colectiva del Discurso: El relato final no es una interpretación mía, sino una construcción compartida de las experiencias y perspectivas de la gente Waorani.

El Valor del Contenido
Las imágenes y los testimonios que se muestran no son meras ilustraciones; son documentos vivos de una realidad compleja. El título, «del mapa mental al digital», subraya cómo la memoria ancestral y el conocimiento tradicional del territorio son llevados a las herramientas modernas, utilizándolas como estrategias para la resistencia y la defensa de su espacio vital.
Aquí verán el mapa Waorani, el territorio vivido es plasmado digitalmente. Verán cómo la imagen se convierte en un arma, un espejo y un puente: un arma para defenderse de las presiones externas, un espejo para reafirmar su identidad y un puente para comunicarse con el mundo exterior en sus propios términos.
Agradecimiento y llamado a la Acción
Quiero expresar mi profundo agradecimiento a la comunidad Waorani por su confianza y generosidad. Su liderazgo en este proyecto es lo que verdaderamente lo hace valioso.
También, extiendo mi gratitud a quienes hicieron posible este espacio:
• AI MANLA (Museo de Arte Naif Latinoamericano) y a su director, Wilson, por abrirnos este espacio que nos cobija con su narrativa mágica del arte naif.

A la beca Wenner Gren, que nos proporcionó el financiamiento esencial para llevar a cabo esta investigación y producción.
Los invito a que vean el documental y recorran la exposición fotográfica con una mente abierta. No busquen solo información; busquen el diálogo. Busquen la perspectiva que se construye cuando el poder de contar la historia se comparte equitativamente.
Desde esta tribuna, felicitamos al equipo de trabajo y a todos los Waorani por la contribución que hacen para preservar la vida en medio de la Amazonía.
Se invita a visitar tan importante trabajo de investigación. La exposición estará disponible hasta el 28 de noviembre de 2025 en el Museo Manla ubicado en Av. 6 de diciembre N24-275, esquina Juan Rodríguez, Quito, Ecuador.

