Redacción LVI
En una escalada de la presión financiera y militar sobre Teherán, el Gobierno de Donald Trump anunció este lunes una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a la localización o captura de los líderes clave del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La lista de objetivos incluye de forma destacada al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí.
El Programa «Recompensas por la Justicia»
A través del Departamento de Estado, Washington ha activado su Programa de Recompensas por la Justicia en pleno desarrollo de la ofensiva conjunta entre EE. UU. e Israel en Oriente Medio. El objetivo principal es desarticular las ramas componentes del CGRI, organización a la que el Gobierno estadounidense responsabiliza de planificar y ejecutar actos terroristas a nivel global.
“Estas personas comandan y dirigen diversos elementos del CGRI… responsable de numerosos ataques contra instalaciones y ciudadanos estadounidenses”, afirmó el Departamento de Estado en su portal oficial.
Mojtaba Jameneí: En la mira de Washington
La inclusión de Mojtaba Jameneí en esta lista de recompensas ocurre apenas semanas después de la muerte de su padre, Alí Jameneí, quien fue asesinado el pasado 28 de febrero en Teherán durante la jornada inaugural de la operación «Furia Épica».
Con esta medida, Estados Unidos busca:
- Desestabilizar el mando: Socavar la autoridad del nuevo líder supremo, quien asumió el cargo tras casi cuatro décadas de mandato de su progenitor.
- Cortar suministros: Identificar las redes de financiamiento y logística que sostienen a la Guardia Revolucionaria.
Antecedentes y designación terrorista
La Casa Blanca recordó que desde el 15 de abril de 2019, el CGRI está designado oficialmente como una Organización Terrorista Extranjera. Desde su fundación en 1979, este cuerpo militar ha sido el brazo ejecutor de la política exterior de Irán, participando en atentados que han causado bajas mortales a ciudadanos de Estados Unidos en diversas partes del mundo.
Esta millonaria recompensa se suma al despliegue militar actual, enviando un mensaje claro de que Washington no reconoce la inmunidad de la nueva jerarquía persa.

