Por Juan Carlos Diez
31 de diciembre de 2025
Un día, un sabio puso un reloj de arena en las manos de un joven y le dijo algo simple, pero devastador: el tiempo no se gasta, se cae y no se puede recoger.
Ahora, imagina esto: imagina un reloj de arena, entre tus manos, no uno simbólico, sino el tuyo. Ese reloj no representa el tiempo es tu vida.
Cada grano que cae no es un minuto. Es una conversación que no tuviste, un abrazo que pospusiste, un día más viviendo en la mente y no en la vida.
La mayoría de las personas cree que pierde el tiempo porque no hace lo suficiente, pero la verdad es otra: se pierde el tiempo sufriendo, repitiendo historias viejas, cargando culpas, anticipando, miedos… mientras tanto, el reloj no se detiene, no se conmueve, no negocia.
El sabio no le dijo al joven corre, le dijo despierta, porque no es la velocidad lo que transforma una vida es la presencia. Cuando no estás presente el tiempo pesa, cuando estás presente el tiempo desaparece, porque en el ahora no hay carencia, no hay culpa, no hay urgencia… sólo vida ocurriendo.
Cada vez que eliges quedarte en el resentimiento, un grano cae. Cada vez que postergas la alegría para cuando todo esté bien, otro grano cae. Cada vez que dices algún día o mañana empiezo, el reloj sigue.
Y aquí está la verdad que nadie quiere escuchar: el reloj se vacía sin avisar
No te arrepentirás de no haber hecho más, te arrepentirás de no haber estado más… más presente, más disponible, más vivo. El tiempo no vino a castigarte, vino a enseñarte, a mirar a quien amas ahora, a agradecer lo que sí está, a dejar de vivir en guerra contigo.
El sabio entregó el reloj y dijo cuídalo, porque cada grano que cae es vida que no vuelve. El reloj sigue cayendo, aunque tú sigas esperando. No es falta de tiempo, es ausencia… y ahora dime: ¿qué estás esperando… a que todo esté bien, a que no duela, a que llegue el momento perfecto?… porque el reloj no espera y no avisa.
¿Vas a esperar a que el reloj se acabe para empezar a estar presente?
Fuente: Fábulas en redes sociales

