Redacción LVI
El mercado energético global ha vivido una de sus semanas más volátiles en años. El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró con una caída acumulada del 13 %, marcando su mayor desplome semanal desde el inicio de la pandemia en 2020. El retroceso responde directamente a la distensión en Oriente Medio tras el acuerdo entre Washington y Teherán.
Al cierre de la última sesión, los contratos de futuros para mayo restaron 1.3 dólares, situando el precio del barril en 96.57 dólares, rompiendo la racha alcista que lo había mantenido por encima de los 110 dólares.
El «Efecto Ormuz» y la tregua diplomática
La principal causa de esta corrección en los precios fue el anuncio del martes sobre un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. Como parte del trato, Teherán se comprometió a permitir nuevamente el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, el punto de paso más crítico para el crudo mundial.
A pesar de la caída, el mercado sigue mostrando signos de nerviosismo. Tom Essaye, analista de The Sevens Report, señaló que la geopolítica sigue siendo el único motor de estos movimientos:
- Caída inicial: Entre la noche del martes y el miércoles, el WTI llegó a caer un 17 % ante la expectativa de una reapertura inmediata y total del estrecho.
- Incertidumbre actual: El precio se estabilizó cerca de los 96 dólares debido a las dudas sobre la durabilidad de la tregua y las restricciones técnicas que aún limitan el tráfico de buques en la zona.
El mercado se mantiene cauteloso. Aunque la reapertura de Ormuz alivia la presión sobre la oferta, los inversores temen que cualquier incidente durante las dos semanas de tregua pueda disparar nuevamente los precios. Por ahora, el barril de Texas se aleja de los máximos de marzo, ofreciendo un respiro temporal a las economías dependientes de la importación de energía.

