
El Santo Padre León XIV ha instituido un AÑO JUBILAR FRANCISCANO especial, del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027, con motivo del VIII CENTENARIO DEL TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS, durante el cual todos los fieles cristianos estamos invitados a seguir el ejemplo del Santo de Asís (1182 – 1226), convirtiéndonos en modelos de santidad de vida y testigos incansables de paz.
Como se recordará el papa Francisco (2013-2025) tomo su nombre pontificio en honor a san Francisco de Asís e inspirado en él publico su encíclica Fratelli Tutti «Hermanos todos» (octubre 2020).
Con esta decisión, el Santo Padre busca conmemorar el octavo centenario de la muerte del santo de Asís y dar continuidad a los frutos espirituales del reciente Jubileo de 2025. A través de esta convocatoria, León XIV ha expresado su voluntad de que cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del «Pobrecillo», «se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz», situando la figura de Francisco de Asís como un referente necesario para la época actual.
En ejercicio de su autoridad apostólica, el pontífice ha dispuesto, mediante Decreto dado en Roma, desde la sede de la Penitenciaría Apostólica, el 10 de enero de 2026, la concesión de indulgencias plenarias para marcar este periodo, presentado como un don de gracia para toda la Iglesia y un llamado a fortalecer la vida espiritual del Pueblo de Dios.
Mientras aún son actuales y eficaces los frutos de la gracia del Jubileo Ordinario del año 2025 que acaba de concluir, en el que se nos alentó a todos a caminar como peregrinos de esta esperanza que no defrauda (cf. Rom 5,5), a ello se añade ahora, como ideal continuación, una nueva ocasión de júbilo y santificación: «el octavo centenario» del feliz tránsito de San Francisco de Asís de la vida terrenal a la patria celestial (3 de octubre de 1226).
En los últimos años, otros jubileos importantes han tenido que ver con la figura y las obras del Santo de Asís: el VIII centenario de la creación del primer nacimiento en Greccio, de la composición del Cántico de las criaturas, himno a la santa belleza de la creación, y el de la impresión de las Sagradas Llagas en el Monte Alverna, casi un nuevo Calvario, dos años antes de su muerte. El año 2026 marcará la culminación y conclusión de todas las celebraciones anteriores.
La decisión de León XIV pone un énfasis particular en la caridad activa y en la superación de las discordias sociales. El Papa ha exhortado a la Iglesia a «no hacer vanos los propósitos del Año Santo recientemente transcurrido» pidiendo que este nuevo año especial impulse a los creyentes a formarse según el modelo de Cristo, especialmente en un contexto global donde, según el texto oficial, la paz se vuelve cada día más lejana.
La decisión de la Santa Sede bajo el actual pontificado incluye una estructura inclusiva para acceder a los beneficios espirituales. León XIV ha determinado que la indulgencia pueda ser obtenida no solo por las familias franciscanas, sino por todos los fieles que peregrinen a lugares de culto relacionados con el santo. Asimismo, ha mostrado una sensibilidad especial hacia los sectores más vulnerables al decretar que los «ancianos y enfermos» puedan participar plenamente del jubileo desde sus hogares, uniendo sus oraciones y sufrimientos a las intenciones del Santo Padre.
Con el propósito de asegurar que su decisión tenga un impacto real en la vida de los fieles, el Papa León XIV ha pedido con firmeza a los ¡“sacerdotes”! de todo el mundo que se pongan a disposición de la comunidad con espíritu misericordioso para la celebración de los sacramentos.
Al elevar este centenario al rango de Año de San Francisco, el pontífice busca que la figura del santo no se quede en un recuerdo histórico, sino que se convierta en un motor de renovación para el Vaticano y para la Iglesia universal, promoviendo sentimientos de concordia y auténtica caridad cristiana entre los pueblos.
De esta manera, el Año de San Francisco de Asís se presenta como un tiempo favorable de misericordia, reconciliación y esperanza, destinado a reavivar en los corazones la caridad cristiana, el deseo de concordia y el anhelo de paz entre los pueblos.
A 800 años del tránsito de uno de los Santos más populares y venerados en el mundo, no podemos olvidar-sea usted creyente o no- lo que ha heredado a la cultura universal, especialmente en la celebración de la Navidad, con la representación del Belén o Nacimiento.
Que este Año de San Francisco de Asís sea para todos un camino de conversión, gracia y profunda renovación espiritual.
