
Un Consistorio es una reunión solemne del Colegio Cardenalicio con el Papa, para tratar asuntos importantes de la Iglesia. El primer consistorio extraordinario del Papa León XIV celebrado en enero 2026, en el Vaticano, marcó el inicio de su pontificado, estableciendo una hoja de ruta centrada en la “sinodalidad, la evangelización y la reforma estructural de la Curia”. Bajo un estilo de gobierno sereno, colegial y de escucha, el pontífice puso en marcha su gobierno para la Iglesia “de hoy y mañana”.
Aunque se trató de una reunión breve, este consistorio evidencio que León XIV quiere timonear la barca de Pedro de “forma colegial” con el “senado” de la Iglesia, es decir, el Colegio Cardenalicio, sus más cercanos colaboradores. Tanto es así que, al cerrar el encuentro, adelantó que habrá una nueva reunión de cardenales, de dos días, a fines de junio próximo, cerca de la fiesta de los primeros apóstoles, San Pedro y Pablo. Y luego, habrá al menos un consistorio de cardenales cada año, de tres o cuatro días.
En tono fraterno el pontífice señaló “Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia. Espero que podamos crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad”.
Los 147 cardenales que asistieron al consistorio guiados por la metodología de trabajo del Sínodo de la Sinodalidad centrada en la «Conversación en el Espíritu» un método de discernimiento comunitario basado en la escucha activa, la oración y el diálogo no confrontativo, fueron congregados en veinte grupos lingüísticos, reunidos alrededor de mesas redondas, con intervenciones breves, permitiendo que todos pudiesen expresarse y facilitar el conocimiento mutuo e interpersonal entre los cardenales, dado que muchos de ellos era la segunda vez que tenían contacto personal.
En las sesiones de trabajo, más allá de diversas perspectivas o divergencias, hubo un “espíritu de unidad” y todos coincidieron en la necesidad de seguir adelante con «esa Iglesia en salida, hospital de campaña, misionera y cercana a los que sufren hoy» impulsada por Francisco, pero en el origen del cristianismo, al igual que con la sinodalidad (caminar juntos) y con la renovación puesta en marcha por el Concilio Vaticano II.
El Santo Padre propuso una reflexión comunitaria sobre cuatro temas: 1) la misión de la Iglesia y la Evangelii gaudium (EG), el documento programático de su antecesor; 2) Praedicate Evangelium, es decir, el servicio de la Santa Sede, especialmente a las Iglesias particulares; 3) Sínodo y sinodalidad, instrumento y estilo de colaboración; y 4) liturgia.
Por razones de tiempo, los purpurados votaron y seleccionaron “por mayoría absoluta” solo dos ejes para un análisis profundo: ¡“Sínodo y sinodalidad y Evangelización y misión”! La liturgia y la reforma curial, aunque no elegidas para el debate extenso, seguirán en la agenda según la Santa Sede.
¡Tres lecciones vitales que el Santo Padre ha expuesto a los cardenales para el liderazgo en la Iglesia!:
1. “Detenerse para discernir”. El Papa explicó que el termino Consistorium proviene de consistere, que significa “detenerse”. Invitó a los cardenales a suspender sus agendas para orar y reflexionar. Este llamado busca que el Colegio Cardenalicio actúe con prudencia. La pausa sagrada permite que el Espíritu Santo guíe las decisiones importantes.
2. “Más comunión, menos ego”. Exigió transparencia y despojo de intereses particulares. El Papa pidió que el consistorio no sea un espacio de negociación política. El objetivo es confiar los proyectos al escrutinio de un discernimiento que supera lo humano. “No estamos aquí para promover agendas personales o grupales”.
3. “Servicio activo ante el hambre de paz”. Abordó la misión de la Iglesia frente a las crisis globales. Inspirado en la multiplicación de los panes, el Papa pidió una respuesta valiente. La Iglesia debe atender a una humanidad que tiene hambre de paz y bien.
El Papa definió este encuentro como “un momento de comunión y de fraternidad” y una “prefiguración del camino futuro”. El consistorio marcó la pauta de un pontificado enfocado en la evangelización, la unidad y la reforma continua de la Curia, escuchando la voz de los cardenales.
Con el cierre de este primer encuentro, queda una imagen poderosa: una Iglesia reunida, diversa, pero unida por una misma preocupación. Y un Papa que, deja un mensaje inequívoco: ¡el camino será juntos, mirando más allá y sin miedo a escuchar!
