Redacción LVI
El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió una alerta global sobre las repercusiones económicas del conflicto en Irán, advirtiendo que la guerra generará una onda de choque que afectará el crecimiento y la estabilidad de precios en todo el planeta. Sin embargo, el organismo subrayó que el impacto será profundamente desigual, castigando con mayor fuerza a las naciones más vulnerables.
El FMI contempla dos posibilidades dependiendo de la duración de las hostilidades en el Medio Oriente:
- Conflicto breve: Se prevén alzas temporales en los precios del petróleo y gas hasta que los mercados logren estabilizarse.
- Guerra prolongada: Los costos energéticos se mantendrían elevados de forma sostenida, destruyendo las cadenas de abastecimiento y complicando los esfuerzos globales por controlar la inflación.
Ganadores y perdedores de la crisis
De acuerdo con el informe, la vulnerabilidad de cada país dependerá de su solidez fiscal y su exposición energética:
- Importadores de energía: Son las naciones más expuestas. El encarecimiento del combustible drenará sus reservas y elevará el costo de la vida.
- Economías en desarrollo: Los países con menos recursos sufrirán más que las economías avanzadas, especialmente aquellos que apenas comenzaban a recuperarse de crisis previas.
- Exportadores: Aunque podrían ver mayores ingresos por el crudo, la inestabilidad de las rutas comerciales y la infraestructura dañada limitarán sus beneficios.
Un freno a la recuperación
Cualquiera que sea el desenlace, el FMI es tajante: la guerra llevará a costos más altos y una desaceleración del crecimiento global. El organismo teme que este nuevo foco de tensión borre los avances logrados tras la pandemia y los conflictos anteriores, dejando a las economías más frágiles en una situación de «extrema susceptibilidad».
La interrupción de las cadenas de suministro y el daño a infraestructuras clave en la región son factores que, según el FMI, influirán directamente en la magnitud del daño económico a largo plazo.

