¿Cómo mejorar la memoria? Sencillo, haciendo ejercicio, tal como decían los antiguos romanos: “mens sana in corpore sano” (mente sana en cuerpo sano). Y la ciencia lo demuestra: el fitness y el ejercicio físico son eficaces para recordar información y tienen un efecto protector sobre el cerebro y las funciones cognitivas. Los efectos del entrenamiento impactan directamente a la plasticidad cerebral, en el sentido tanto de nuevas conexiones entre células como de reparación y creación de nuevas neuronas.
Los estudios que lo demuestran
Existen numerosos estudios que demuestran esta correlación. Uno de ellos es el de la Sociedad Británica de Psicología de Cardiff y la Universidad Edge Hill de Lancashire (Reino Unido). En este estudio, los científicos involucraron a voluntarios en dos experimentos a los que dieron listas de palabras para aprender y recordar después o antes de una sesión de ejercicio y antes o después de un periodo de descanso. El ejercicio consistía en 30 minutos de bicicleta a intensidad moderada. Los resultados mostraron que hacer ejercicio antes de aprender algo producía mejores resultados que descansar antes de aprender, y que el mejor rendimiento de la memoria se producía cuando los participantes hacían ejercicio después de aprender alguna información para recordar.
Un estudio del Instituto Nacional del Envejecimiento de los NIH ya había confirmado esta relación virtuosa en 2012, señalando que los mejores resultados procedían de programas de caminata con marcados efectos sobre la memoria a corto plazo. Otro estudio realizado por la Universidad de Briston llevó esta tesis al ámbito laboral, evaluando la eficacia del ejercicio en 200 trabajadores de tres empresas, valorando su rendimiento laboral en los días en los que hacían ejercicio y en los que no. Los resultados fueron sorprendentes: los días en que los voluntarios hacían ejercicio, la concentración en el trabajo aumentaba un 21%, el 22% terminaba el trabajo a tiempo, el 25% hacía menos pausas y el 41% decía sentirse más motivado.
La mejor actividad para la memoria
Los científicos creen que las razones residen en una mayor oxigenación del cerebro, el desarrollo de endorfinas y neurotrofinas. Pero no todo el ejercicio físico tiene el mismo efecto. Normalmente, se piensa que el ejercicio vigoroso es el más eficaz, pero los científicos han descubierto que ocurre exactamente lo contrario: el mejor tipo de ejercicio parece ser el de bajo impacto, como caminar a ritmo regular o 20 minutos en bicicleta con pedaleo constante. En cuanto a la duración, lo ideal son 30 minutos al día, pero el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda que no se superen los 10 minutos por sesión y, añade, que poco es mejor que nada.
Los efectos se extienden no solo a nivel cognitivo, sino también a la esfera emocional, pues se sabe que el ejercicio aumenta la tolerancia al estrés y produce cierta sensación de calma, pero sobre todo incrementa la energía en el trabajo y anula la típica bajada de rendimiento después de comer. Fue así como lo comprobaron en la Universidad de Bristol, donde observaron que los trabajadores hacían un 25% menos de pausas y las empresas apreciaron un descenso del 22% en el absentismo, así como una caída del 17% en los accidentes laborales.
Así que no lo dudes, si quieres aumentar tu productividad, incrementar tus habilidades cognitivas y mejorar la memoria, lo mejor es confiar en el poder de determinadas actividades de bajo impacto, ya sea da un simple paseo antes de comenzar a trabajar u optar por llevar a la oficina en bici, dos pequeños cambios que podrían impactar positivamente en tu rutina diaria de actividades.



