Redacción LVI
En una declaración que profundiza la guerra psicológica y militar en Oriente Medio, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, habría sufrido heridas graves y posiblemente quedó desfigurado durante los ataques que acabaron con la vida de su padre, Alí Jameneí, al inicio de la operación «Furia Épica».
«¿Por qué no da la cara?»: Las dudas de Washington
Desde el Pentágono, Hegseth cuestionó la legitimidad y la capacidad física del sucesor iraní, señalando como prueba la ausencia de registros visuales o auditivos del nuevo mandatario.
“Sabemos que el nuevo supuesto —no tan supremo— líder está herido y probablemente desfigurado. Ayer publicó un comunicado bastante débil, pero no había voz ni había vídeo”, sentenció el funcionario.
Hegseth lanzó un dardo a la infraestructura tecnológica de Teherán para subrayar su escepticismo: “Irán tiene cámaras y grabadoras, ¿por qué emite un comunicado escrito? Creo que sabemos por qué”, sugiriendo que Jameneí tiene miedo o está físicamente incapacitado para mostrarse al mundo.
Un liderazgo en crisis
Para el jefe del Pentágono, Mojtaba Jameneí carece del respaldo interno necesario para estabilizar el país, especialmente tras la violenta represión de las protestas que han dejado miles de víctimas desde finales de 2025.
La respuesta de Teherán: Bloqueo y amenazas
Pese a las dudas sobre su estado físico, el liderazgo iraní ha respondido con una postura de confrontación total a través de la televisión estatal:
- Bloqueo del Estrecho de Ormuz: Jameneí ha ordenado mantener cerrada esta vía marítima vital para el petróleo mundial.
- Represalias militares: Se han emitido advertencias directas contra todas las bases de Estados Unidos en Oriente Medio, prometiendo una respuesta contundente a la ofensiva de Washington y Tel Aviv.

