Redacción LVI
El presidente Donald Trump lanzó una advertencia que escala la tensión política en Washington: el posible despliegue de la Guardia Nacional en los principales aeropuertos de Estados Unidos. La medida busca contener el caos provocado por el cierre parcial del gobierno, que mantiene a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) al borde del colapso operativo.
Seis semanas de trabajo sin salario
La situación ha llegado a un punto crítico tras mes y medio de parálisis presupuestaria. Los agentes de la TSA, considerados empleados esenciales, han cumplido seis semanas trabajando sin recibir su sueldo. Esto ha derivado en:
- Ausentismo masivo: Agentes que no pueden costear el transporte a sus empleos.
- Renuncias en cadena: Personal cualificado abandonando sus puestos por la incertidumbre financiera.
- Filas kilométricas: Retrasos de varias horas que están afectando a miles de viajeros nacionales e internacionales.
Una medida sin precedentes
Trump calificó el despliegue militar como una «medida extraordinaria» necesaria para garantizar que el país no se paralice mientras continúa el impasse en el Congreso. Sin embargo, expertos en aviación y seguridad advierten que sustituir a técnicos certificados de la TSA por efectivos de la Guardia Nacional es una operación de complicada implementación técnica y sin precedentes en la historia moderna del país.
Por su parte, los sindicatos que representan a los trabajadores aeroportuarios han calificado la presión sobre el personal como «insostenible». Advierten que, más allá de la seguridad, la falta de pago está erosionando la moral de quienes tienen la responsabilidad de detectar amenazas en los equipajes y puntos de control.
Mientras el conflicto político por el presupuesto federal no ceda, los aeropuertos seguirán siendo el escenario principal de una crisis que ya afecta directamente la libertad de movimiento de los ciudadanos estadounidenses.

