Por Theodoro Elssaca – Fundación IberoAmericana – Ambassadeur du Cercle Universel de la Paix – France / Suisse
5 de abril de 2026
Insondable nostalgia es recordar al poeta y artista visual Juan Luis Martínez Holger, con los esbozos de su libro La poesía chilena (1978). Ese mismo año nos conocimos en las puertas del desaparecido café Samoiedo en la Av. Valparaíso de Viña del Mar. Allí, en el corazón de la llamada “ciudad jardín” comenzamos un diálogo extravagante que se extendió hasta abarcar autores de todos los tiempos y lugares.
Otras veces las reuniones fueron en el pequeño Café Cinema, de Micha, que tenía una librería por descubrir al fondo de la misma galería del Cine Arte. En ese entrañable café estuvimos con la escritora Sara Vial de los Heros, el artista italiano Livio Scamperle, el arqueólogo Jorge E. Silva O., el músico pionero de Los Jaivas Mario Mutis y alguna vez con Jorge Teillier que andaba de paso.
Frente a la Plaza Vergara saludamos a María Luisa Bombal, en torno a exposiciones de arte, numerosas librerías y el festival de Cine creado por el cineasta y médico Aldo Francia, que recordaba que debió vender su casa para terminar de filmar la icónica y premiada película Valparaíso mi amor, con guión de Pepe Román.
Otros encuentros fluyeron en el Bar Inglés de Valparaíso, con poetas misteriosos como Armando Uribe. O en el café Riquet con Alfonso Larrahona Kasten y Virgilio Rodríguez Severín recordando a Carlos León y su Valparaíso poetizado.
Vivimos días de gloria y esplendor en Il Babestrello, decretado “Sede Cultural de Valparaíso” por el gran Ennio Moltedo. El amplio lugar se encontraba frente a la Plaza O´Higgins, en cuyo subterráneo estuvo preso el legendario Emile Dubois, doble de “Jack, el destripador de Londres”.
Entre los tertulianos más habituales, además de Juan Luis y quien escribe, se encontraban personajes tan notables como Hugo Zambelli, Patricia Tejeda, Mario Rossel, Rubén Jacob y Allan Browne. Alguna vez nos acompañaron Delia Domínguez, Gonzalo Rojas o Efraín Barquero que venía de Marsella.
En esas instancias Ennio Moltedo leyó para nosotros parte de su libro testimonial de edición póstuma La línea azul (Altazor), donde me dedica el ensayo “Canto para celebrar a Theodoro Elssaca”.
Desde este desangelado siglo XXI me pregunto imbuido de añoranza ¿tanto ha cambiado el mundo? Como si la totalidad de ese cosmos lleno de ideales hubiera sido devorada por un fatídico agujero negro.
Juan Luis Martínez Holger (1942-1993) fue un poeta posvanguardista y artista visual chileno, figura clave en la poesía experimental latinoamericana del siglo XX. Su obra innovadora fusiona literatura, artes visuales y objetos conceptuales, cuestionando autoría, lenguaje y límites artísticos.
Orígenes y Formación
Nacido el 7 de julio de 1942 en Valparaíso. A los 14 años perdió a su hermana Gloria Elisa, lo que desencadenó tartamudez y abandono escolar, optando por una vida bohemia en bares porteños legendarios como Roland Bar y Yako. Autodidacta voraz, devoró a Mallarmé, Baudelaire, Rimbaud, Verlaine y vanguardias francesas, influenciado por Nicanor Parra, Enrique Lihn y Raúl Zurita, mientras recorría Viña del Mar en motocicleta con su larga cabellera rubia, apodado «El Loco Martínez».

El poeta y artista visual Theodoro Elssaca da testimonio desde sus libros durante el Homenaje al amigo Juan Luis Martínez, en Valparaíso.
Obras Principales
Su producción, escasa pero densa, se editó bajo «Ediciones Archivo», que él mismo diseñaba y distribuía selectivamente. La nueva novela (1977, eds. 1978, 1985, 2016, 2017), rechazada en 1971 como Pequeña cosmogonía práctica, es un collage intertextual de citas reales/imaginarias, gráficos y arquetipos, disolviendo autoría y géneros en metapoesía rupturista. La poesía chilena (1978), libro-objeto en caja de 19×13 cm, incluye certificados de defunción de Mistral, Huidobro, De Rokha y Neruda, declarando irónicamente la «muerte» de la poesía nacional. El poeta anónimo (1985, póstuma 2012/2013), collage de fotocopias, trigramas del I Ching de Confucio y alusiones a Breton, niega autoría atribuyéndola a un «otro». Catalán = Poemas del otro (2003), Fragments (1993, francés) y Aproximación del Principio de Incertidumbre (2010).
Estilo e Innovación
Martínez borró fronteras entre palabra, imagen y objeto, usando ironía, montaje y ambigüedad metalingüística para subvertir la tradición poética chilena. Heredero de vanguardias, sus libros son protohipertextuales: collages de literatura, filosofía, matemáticas y ciencia, con serigrafías y ensamblajes que cuestionan el logos occidental. Críticos como Lihn lo ven a manera de «bloqueo lírico» que desbloquea la vía de negación; Zurita destaca su bricolaje compartido. Su erudición ecléctica generó un culto póstumo, influyendo en la poesía visual contemporánea.
Vida Personal y Legado
Casado en 1971 con Eliana Rodríguez, abrió la librería Gandhi en Viña del Mar; tuvieron dos hijas: Alita y María Luisa. Padeció diabetes crónica con diálisis. Viaja a París en 1992 por Les beaux étrangers.
Murió el 29 de marzo de 1993 en Villa Alemana, sepultado en el Cementerio # 2 de Valparaíso. La tumba del poeta es visitada frecuentemente como un hito cultural y literario dentro de la ciudad puerto, realizándose en ocasiones lecturas poéticas en su honor.
Su archivo se encuentra en la Fundación Juan Luis Martínez, con obras en: Galería D21, Museo Nacional de Bellas Artes y MoMA -Museum of Modern Art, New York-, su obra sigue siendo estudiada por la subversión estética que representa.
Análisis literario de sus principales obras
Juan Luis Martínez Holger revolucionó la poesía chilena mediante obras que disuelven autoría, género y lenguaje tradicional, integrando collage visual, ironía y referencias interdisciplinarias.
La Nueva Novela (1977)
Esta obra paradigmática anticipa la hipertextualidad en un libro-objeto: collages de citas literarias, científicas y filosóficas, con tachaduras que borran al autor y generan perplejidad lectora. Despliega un cosmos privado de pérdida familiar y amor, mediante irracionalismo poético, equívocos visuales y montajes que fusionan poesía con física cuántica, cuestionando el soporte libro como laberinto enigmático. Algunos críticos destacan su honda crisis genérica, donde imágenes de casas derruidas simbolizan deconstrucción identitaria.
La Poesía Chilena (1978)
Libro-objeto presentado en una caja al estilo de Marcel Duchamp y posteriormente Nicanor Parra. El objeto incluye certificados de defunción ficticios de poetas nacionales (Mistral, Neruda y otros), declarando irónicamente la «muerte» de la tradición poética chilena. Radicaliza el objetualismo: significante palpable en ensamblajes que operan múltiples lenguajes donde dialogan y confluyen lo verbal con lo plástico, y lo matemático, subvirtiendo la vanguardia histórica. Con ello, representa la ruptura, catalogando los lenguajes artísticos en transformación radical.

El Poeta Anónimo (1985 y edición póstuma en 2013)
Estructurado por trigramas del I Ching confuciano, niega su propia autoría atribuyéndola a un poeta catalán “ficticio”; collages de fotocopias, telegramas de muerte y alusiones de ausencias que ironizan la propia finitud del autor. Reflexiona sobre el lenguaje, la muerte del sentido y sutura de vacíos semánticos, exigiendo una lectura crítica en clave de neovanguardia. Juega con estoicismo ante la muerte, evocando certificados previos en un enigma estructural que desconcierta.
Temas Recurrentes
Autoría difusa por la proclama explícita de la «muerte del autor», creando la ambigüedad metalingüística y las fronteras arte-literatura que definen su legado experimental, influyendo en la poesía visual latinoamericana. Con ironía y bricolaje responde al contexto de su época, liberando al poeta como «pájaro del lenguaje» en vuelo sin nido.
Cómo influyó el objetualismo en la poesía de Juan Luis Martínez
El objetualismo, tendencia que transforma el poema en objeto artístico tangible y multisensorial, impregnó la poesía de Juan Luis Martínez al convertir sus libros en artefactos híbridos que fusionan texto, imagen y materia, subvirtiendo la tradición lírica chilena.
Transformación del Libro-Objeto
Martínez radicalizó el objetualismo heredado de vanguardias -con un guiño a Huidobro-, haciendo del libro un «lenguaje objetivo» palpable: cajas, certificados y ensamblajes que disuelven el Yo poético en favor de axiomas físico-matemáticos y collages intertextuales.

En La nueva novela (1977), los montajes rizomáticos y tachaduras crean un hipertexto analógico, donde el significante visual (gráficos, fotos) priman sobre lo verbal, evocando caos real absoluto como Novalis que decía que el caos es igual a la materia prima de la creación.
Ruptura con Autoría y Tradición
Convierte el canon en «cementerio» material incorporando frascos con tierra chilena, para cuestionar nación y memoria como construcciones simbólicas. En El poeta anónimo (1985), trigramas del I Ching y fotocopias veladas que operan como objetos efusivos, suturando vacíos semánticos y políticos.
Legado Interdisciplinario
Esta influencia generó poesía como «evidencia material», influyendo en la neovanguardia latinoamericana al priorizar bricolaje subversivo sobre la expresión subjetiva, liberando el lenguaje en vuelo objetivo.
Diferencias que hay entre el objetualismo de Martínez y la Antipoesía de Parra
El objetualismo de Juan Luis Martínez y la antipoesía de Nicanor Parra representan dos rupturas clave en la poesía chilena, pero difieren radicalmente en el enfoque, materiales y efectos sobre el lector.

Forma y Materialidad
| Aspecto | Objetualismo de Martínez | Antipoesía de Parra |
| Soporte | Libro-objeto tridimensional (cajas, certificados, collages con tierra, serigrafías). | Texto plano, verso libre coloquial en página tradicional. |
| Lenguaje | Híbrido visual-material: objetos palpables desplazan palabras (ej. tierra en La poesía chilena. | Verbal irónico, anti-lírico: habla cotidiana, dichos populares contra pompa nerudiana. |
| Técnica | Montaje rizomático, hipertexto analógico con tachaduras y elementos físicos. | Expansión significante vía extratexto (anuncios, citas), pero sin corporeidad. |

Intención y Temas
Martínez disuelve su autoría y género en artefactos silenciosos que niegan el Yo poético, priorizando evidencia material sobre expresión (influencia de Duchamp, neovanguardia visual). Parra, en cambio, despoetiza vía sátira hablada, refutando la lírica alta con voz cotidiana marginal, manteniendo subjetividad antagónica.
Impacto en la Neovanguardia
Martínez hereda la ruptura parriana (negación de la tradición), pero la objetualiza: transforma la antipoesía verbal en «significante palpable», liberando el poema de la página llevándola hacia la instalación subversiva. Parra critica desde dentro del lenguaje; Martínez, desde fuera, como objeto autónomo.

Ejemplos concretos de objetualismo en obras de Juan Luis Martínez
El objetualismo de Juan Luis Martínez transforma el poema en artefacto físico tridimensional, integrando objetos reales que desplazan la palabra escrita por significantes palpables y multisensoriales, hasta rozar la percepción cinestésica.
La Nueva Novela (1977)
- Se trata de una caja de madera con serigrafías, collages fotográficos y tachaduras manuscritas sobre citas de físicos cuánticos (Heisenberg) y poetas (Mallarmé), donde un diagrama de ecuaciones físicas se superpone a imágenes de casas derruidas, simbolizando colapso lingüístico-material.
- Presenta un hilo rojo conductor que enrollado atraviesa las páginas, conectando textualmente elementos como metáfora rizomática del caos cósmico.
La Poesía Chilena (1978)
- Es una caja de 19 x 13 cm con frascos conteniendo tierra chilena etiquetados «Mistral», «Neruda», «Huidobro», acompañados de certificados de defunción falsos plastificados: el objeto-tierra certifica la «muerte» literal del canon poético nacional.
- Con dados numerados y fórmulas matemáticas sueltos, que el lector manipula para generar permutaciones aleatorias, convirtiendo la lectura en juego objetual.

El Poeta Anónimo (1985)
- Fotocopias envejecidas de telegramas de muerte y trigramas del I Ching impresos en papel translúcido, superpuestos como capas arqueológicas que revelan/velan las ausencias.
- Certificado de autenticidad negando autoría, firmado por «poeta catalán ficticio», enmarcado como objeto coleccionable irónico.
Estos ejemplos convierten el libro en obra-objeto neovanguardista, donde la manipulación física genera polisemia más allá del texto verbal.
Culmino este Homenaje con un fragmento de mi poema “Linaje del trueno” del libro Tribu de la palabra (ediciones IberoAmericana 2023):
Linaje del trueno
En la Tribu de la palabra
habita un millar de voces
Transparente
Atravesado por luz
Suspendido en el enigma del huracán
Soy el prisma del rayo alquimista
prestidigitador de los daguerrotipos
relámpago embravecido de Gonzalo Rojas
mesa de pan y piedra de Efraín Barquero
barcarola equinoccial de Neruda
estatua de sal de Díaz-Casanueva
nostalgia horadante de los trenes bajo la lluvia de Teillier
volcanes roncos del magmático Pablo de Rokha
temblor de cielo con Huidobro altazoriano
bestias del duelo en la tormenta de Mahfúd Massís
arcanos de la tierra descubiertos por Soublette
auscultación del alma humana de Benedicto Chuaqui
almácigo poético nunca publicado por Carlos Pezoa Véliz
metafísica pagana en el poliedro de Anguita
casa fantasma en el ajedrez de Braulio arenas
eterno mandragoriano con Enrique Gómez-Correa
la Cruz del Sur en la onírica de Teófilo Cid
voz de la tribu tronante de Nicanor Parra
insondables pactos de sangre con Stella Díaz Varín
dragones de piedra de Fernando Onfray
los mendigos del Paseo ahumada de Lihn
Zambelli recuerda a Carlos León sombra del Café Riquet
las caravanas de camellos conducidos por Rafide
temprano derrumbe de la sangre en Pedro Lastra
purgatorio abismal del himno en los ríos de Zurita
la Casa de la Luna en la vanguardia de Ludwig Zeller
Ennio Moltedo enarbola La línea azul desde Il Babestrello
un poema olvidado en el Samoiedo de Juan Luis Martínez
Theodoro Elssaca

