Por esos senderos caminarán a partir del 11 de marzo próximo los primeros grandes problemas que deberá enfrentar -y solucionar- el futuro gobierno. Si a ellos se les suman los líos del gasto fiscal, los presupuestos para asuntos sociales, y la reiterada aseveración del painino de apretarse el cinturón hasta que duela el ombligo… el ‘futuro’ no se ve halagüeño. Es que otra cosa es ser gobierno, y no simple oposición con ayuda de la prensa (de la ‘canalla’, por supuesto), ¿verdad?
Por Arturo Alejandro Muñoz
En tres semanas más, José Antonio Kast asumirá la primera magistratura de la nación, convirtiéndose en el primer político chileno filo fascista que ocupará ese cargo merced a haber sido elegido democráticamente para ello.
La duda es si realmente Kast posee ese inefable récord, pues la figura del expresidente Carlos Ibañez del Campo (1952-1958), amigo y compañero de ruta política del otrora mandatario argentino Juan Domingo Perón -admiradores ambos del «Duce» Benito Mussolini- salta a la palestra de inmediato. Claro que ello ocurrió en otra época, cuando Chile y Argentina eran otras naciones, otra gente, otra historia.

¿Veremos a un José Antonio Kast similar a aquel que conocimos durante la campaña presidencial? Probablemente no, ya que desde el mismo momento en que fue ratificado oficialmente por el SERVEL como legítimo vencedor en esos comicios, el rubio painino comenzó a ejecutar una especie de danza borracha, reculando, avanzando y volviendo a recular en varias promesas voceadas una y mil veces en su campaña.
El problema para el nuevo mandatario, y para quienes lo vienen respaldando desde hace varios años, radica en una cuestión que ya les tiene con los pelos de punta y el corazón con arritmia, acelerado por el temor. La protesta ciudadana.
Es que ellos son conscientes que esta vez no contarán con excusas válidas para incumplir lo prometido. Además, se está organizando –políticamente, por supuesto- una oposición no solamente fuerte, sino también decidida en obligarles a gobernar para la gente, y no exclusivamente para las transnacionales y el empresariado.
El fracaso del expresidente Sebastián Piñera en materias de seguridad fue profundo. Y ese fue también el ‘caballito de batalla” de Kast, antes y durante su campaña presidencial, atacando sin miramientos al gobierno de Gabriel Boric, acusándole haber hecho poco (o nada) en ese mismo tema.
Es un hecho irrefutable que los canales de la TV chilena –miembros conspicuos de la ‘prensa canalla’ local y abiertamente partidarios del político painino- coadyuvaron en los ataques al gobierno de Boric ensañándose con noticias y reportajes sobre portonazos, secuestros, balaceras y asesinatos, exhibidos repetidas veces en sus noticieros centrales y en sus programas matinales. Ahora, ello se transforma en un lastre voluminoso y de severo peso para el futuro gobierno. Entre otros asuntos relativos a esta materia, en su último debate presidencial, Kast amenazó a los miles de inmigrantes indocumentados dándoles “90 días” para salir del país, o de lo contrario “ser expulsados”. Prometió también que en los primeros 100 días de su mandato, logrará tipificar como delito el ingreso irregular a Chile.
El diario El País, al respecto, publicó lo siguiente:

«El plan «Escudo Fronterizo» de Kast se hace cargo de la crisis de seguridad por medio de la crisis de inmigración» dijo el exgeneral del Ejército Cristian Vial, uno de sus coautores, cuando lo presentó a fines de octubre. Las acciones incluyen dotación de tecnología, inteligencia, construcción de obstáculos físicos (zanjas y cercos) y el despliegue de las Fuerzas Armadas.
Prevén que los flujos de ingresos irregulares bajen un 40% en los primeros tres meses de Gobierno y un 80% a los seis meses. La caída de delitos asociados como tráfico de personas de droga y contrabando la estiman en un 50% en medio año”
Por cierto, hubo variaciones en esta cuestión, muchas en realidad, pero lo concluyente fue que el equipo asesor de Kast hubo de reconocer que el empresariado le salió al camino “aconsejándoles’ olvidar esa promesa, ya que los grandes exportadores y las transnacionales necesitan mano de obra barata para seguir operando…obviamente, los migrantes les vienen como anillo al dedo.
Por esos senderos caminarán a partir del 11 de marzo próximo los primeros grandes problemas que deberá enfrentar –y solucionar- el futuro gobierno. Si a ellos se les suman los líos del gasto fiscal, los presupuestos para asuntos sociales, y la reiterada aseveración del painino de apretarse el cinturón hasta que duela el ombligo…el ‘futuro’ no se ve halagüeño.
Es que otra cosa es ser gobierno, y no simple oposición con ayuda de la prensa (de la ‘canalla’, por supuesto), ¿verdad?

