El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) planea balancear la cartera de créditos entre sus países miembros, con el objetivo de diversificar su portafolio.
Hasta noviembre de 2023, El Salvador era el país de Centroamérica con mayor participación en la cartera de créditos de este banco regional, considerado “el brazo financiero del proceso de integración centroamericana”.
A esa fecha, la cartera de préstamos del BCIE con El Salvador era de unos $2,700 millones, lo que representaba alrededor de un 26% de la cartera total de la institución, según dijo su presidenta, Gisela Sánchez, a LA PRENSA GRÁFICA.
“El Salvador, específicamente, es el país que tiene una mayor participación en nuestra cartera. Podríamos tratar de balancear un poco mejor la diversificación de países en nuestro portafolio. Entonces, ahí no se esperaría que haya un crecimiento significativo para el 2024, porque precisamente existe una concentración importante”, explicó la nueva presidenta del banco multilateral.
“Es un nivel significativo de participación en cartera; por diversificación, no esperaríamos que pueda crecer significativamente”, remarcó Sánchez respeto a estas cifras.
Financiamiento limitado
En los últimos años, el BCIE ha sido una de las principales fuentes de financiamiento para El Salvador debido al limitado acceso del país a los mercados internacionales por su alto perfil de riesgo.
Para solventar sus necesidades de financiamiento, El Salvador también ha recurrido al Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), por lo que se incorporó a este organismo en 2022.
Ese año, el CAF le aprobó préstamos por un valor de $300 millones, pero sólo desembolsó $75 millones. En 2023, este aprobó otros $227 millones.
La agencia calificadora de riesgo Moody’s advirtió desde 2022 que el apoyo adicional de organismos como el BCIE y el CAF será “limitado”. “Esperamos que el apoyo comience a disminuir a medida que estos bancos multilaterales alcancen sus límites de préstamo de acreedor único”, dijo la calificadora en una nota sobre El Salvador publicada en 2022.
Si bien en los últimos meses el riesgo país de El Salvador, medida por el EMBI, ha disminuido hasta 7.16%, después de sobrepasar el 30% y ser uno de los más altos de América Latina, el país aún no ha podido salir a emitir deuda en el mercado internacional.
Esta semana, el banco de inversión londinense Barclays afirmó, en un reporte sobre el panorama fiscal de El Salvador, que desde 2020 el BCIE ha sido “el prestamista de última instancia” del país.
Barclays destacó en esa nota que en 2021, el BCIE acordó proporcionar $600 millones a El Salvador y que, en 2022, la institución aprobó $4,300 millones en nuevos préstamos, de los cuales $896 millones se destinaron a El Salvador.
En ese mismo año, el banco le desembolsó $570 millones al país. En 2023, el gobierno salvadoreño reportó $70 millones en financiamiento del BCIE, reseñó el banco londinense.
Sin embargo, Barclays expresó en su informe que, dado este nuevo enfoque del banco regional en los riesgos de concentración, “no esperamos que la capacidad de préstamos netos del BCIE se acerque al tamaño observado en los últimos años”.
Otras de las fuentes a las que ha recurrido el Gobierno de El Salvador para financiarse es la emisión de deuda en el mercado interno.
En estas operaciones, los principales compradores de títulos han sido los bancos privados, por lo que diversas agencias y organismos han advertido desde hace meses sobre los riesgos que esta dinámica podría implicar para el sistema financiero.
Sin un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, las fuentes de financiamiento son cada vez más limitadas, por lo que la administración actual podría depender más de “la represión financiera” para hacer frente a su déficit, plantea Barclays.

