📍 Un giro en la seguridad regional
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, anunció que su país está dispuesto a conceder acceso a su territorio a las fuerzas militares de Estados Unidos si Washington lo solicita para defender a Guyana ante una posible agresión del régimen de Nicolás Maduro.
“Si el régimen de Maduro lanza algún ataque contra el pueblo guyanés o invade el territorio guyanés y el gobierno estadounidense solicita acceso al territorio trinitario para defender al pueblo de Guyana, mi gobierno se lo concederá sin reservas”, declaró la mandataria.
Este posicionamiento marca un cambio clave en la política de seguridad del Caribe, hasta ahora caracterizada por cierta prudencia frente a las tensiones geopolíticas.
⚔️ El contexto: más tropas y más tensión
Estados Unidos ha intensificado su presencia en la región con el despliegue de buques destructores y navíos anfibios, entre ellos el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson, frente a las costas de Venezuela.
El objetivo oficial de la operación es reforzar la seguridad regional y combatir al narcotráfico, aunque la acción también se enmarca en la disputa territorial por el Esequibo, una zona estratégica y rica en petróleo que enfrenta desde hace décadas a Venezuela y Guyana.
🌐 Reacciones regionales
Aunque al inicio muchos gobiernos caribeños optaron por el silencio, algunos países ya han comenzado a tomar partido:
- Guyana fue el primero en respaldar abiertamente la medida, comprometiéndose a colaborar en operaciones bilaterales y regionales contra el crimen organizado.
- Surinam, Barbados y las Islas Turcas y Caicos también han mostrado creciente interés en reforzar la cooperación en seguridad, impulsados por el aumento de la violencia vinculada a los cárteles de droga.
- Con la adhesión de Trinidad y Tobago, el Caribe empieza a configurar un bloque alineado con Washington, lo que podría redefinir el equilibrio de fuerzas frente a Caracas.
⛽ Esequibo: el corazón del conflicto
El Esequibo no es un territorio cualquiera. Se trata de una región con vastas reservas petroleras y recursos naturales que hoy se ha convertido en el epicentro de la disputa.
Para Guyana, el respaldo militar estadounidense es un seguro frente a las amenazas de anexión por parte de Venezuela. Para Caracas, en cambio, la presencia de tropas extranjeras en la región es vista como una provocación directa a su soberanía.
🔮 Lo que viene
La postura de Trinidad y Tobago envía una señal clara: el Caribe ya no es un espectador pasivo en el pulso geopolítico entre Washington, Georgetown y Caracas.
El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para evitar una escalada militar y de la habilidad diplomática de los actores regionales para mediar en la crisis.