WASHINGTON / LATINOAMÉRICA. La implementación de un nuevo impuesto del 1 % sobre los envíos de remesas en efectivo desde Estados Unidos ha encendido alarmas entre comunidades migrantes y gobiernos latinoamericanos, pese a que la medida es más suave que la propuesta original del 5 % 💰🇺🇸.
📦 Aunque este gravamen solo se aplicará a las transacciones en efectivo, su impacto será tangible para millones de familias: por cada 1,000 dólares enviados, los migrantes deberán destinar 10 dólares al impuesto, lo que podría obligarlos a trabajar más o enviar menos, afectando el flujo de ayuda que llega a sus países de origen.
📊 Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2024 las remesas hacia América Latina alcanzaron aproximadamente 160 mil millones de dólares, y ocho de cada diez migrantes latinoamericanos afirmaron usar ese dinero para cubrir gastos esenciales como alimentos, vivienda, transporte, educación y salud 🏠🛒📚.
🌍 Impacto económico regional: ¿de qué estamos hablando?
🔎 Mario Campa, investigador de la Universidad de Columbia, señaló que, si bien esta medida impactará el ingreso disponible de las familias receptoras, el 1 % no representa un riesgo macroeconómico significativo para los países con alta dependencia de remesas.
📉 “No hay un riesgo sistémico. El efecto será limitado a los hogares que reciben dinero en efectivo, pero no a las economías en general”, explicó el experto, añadiendo que el ajuste recaerá principalmente sobre el remitente o el receptor, no sobre la estructura económica de las naciones.
📌 En países como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, las remesas representan entre 20 % y 28 % de su Producto Interno Bruto (PIB). En el caso de Nicaragua, la dependencia llegó al 27.6 % del PIB en 2024, seguida por Honduras (25.9 %), El Salvador (23.5 %) y Guatemala (19.5 %) 📈🌎.
🇲🇽 En términos absolutos, México sigue siendo el principal receptor de remesas de la región, con 65 mil millones de dólares recibidos en 2024 —el 96 % proveniente de Estados Unidos—, aunque esto representa una menor proporción respecto a su PIB nacional.
📢 ¿Y ahora qué?
El impuesto ha sido interpretado por muchos como un desincentivo a las transferencias en efectivo, lo que podría impulsar el uso de métodos digitales y bancarizados, aunque estos no siempre son accesibles para las comunidades más vulnerables o alejadas de centros urbanos.
👥 “Este tipo de medidas siempre afecta a quienes menos tienen”, opinó un analista regional. “El impacto no es en la economía en general, pero sí en la mesa de muchas familias que dependen de cada centavo que llega”.
🌐 En ese sentido, varios gobiernos de la región han expresado su preocupación por la medida, e incluso han solicitado canales de diálogo bilateral con Washington para revisar el alcance del impuesto, o buscar mecanismos compensatorios para los hogares más afectados.

