🔥 Un mensaje directo desde Tegucigalpa
En una homilía cargada de firmeza y reflexión, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez lanzó un llamado a la conciencia nacional.
Advirtió que el verdadero cristianismo no puede convivir con el odio, la división ni con el egoísmo disfrazado de religiosidad o poder político.
“Aquellos que quieren ganar el poder a toda costa sabiendo que no es para hacer el bien, sino para servirse ellos mismos… Esos no los conozco, dice el Señor. Ustedes no son cristianos”, sentenció.
⚖️ Crítica a la política y a la sociedad digital
El cardenal apuntó directamente contra quienes buscan cargos públicos no para servir, sino para enriquecerse y mantenerse en el poder.
Pero no se quedó ahí: también arremetió contra la cultura del insulto en redes sociales.
📱 Según Rodríguez, muchos hoy creen que pueden enseñar teología o fe desde plataformas digitales, pero en realidad promueven odio y división.
“No puede ser buen cristiano aquel que odia y siembra odio, aquel que divide y siembra división”, advirtió.
📖 El Evangelio como guía, no como amenaza
El purpurado recordó que el Evangelio es alegría, esperanza y sentido de vida, no un arma para juzgar ni un discurso vacío.
Hizo hincapié en la necesidad de coherencia entre fe y acciones, evocando la enseñanza de Jesús sobre la puerta estrecha:
“La verdadera puerta es la coherencia con el Evangelio. Danos fuerza, Señor, para vivir de tal modo que podamos entrar por la puerta estrecha que conduce a la vida plena”.
🚨 Advertencia contra la corrupción y la impunidad
Rodríguez también criticó a quienes creen que pueden robar y actuar corruptamente sin ser descubiertos:
“Muchos piensan ser muy listos y roban con tal de que nadie se dé cuenta, olvidando que robar está penado por uno de los mandamientos de la ley de Dios”.
Recordó que el Reino de Dios no se gana con títulos ni poder, sino con humildad y justicia:
“Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”.
🌍 Reflexión final: los caminos errados del poder
El cardenal cerró con una mirada hacia la historia de los dictadores y líderes corruptos que oprimieron a los pueblos y terminaron mal:
“No ven cómo terminan los que hacen el mal. No lo ven. No ven dónde están los dictadores que han oprimido al pueblo. Eso es querer entrar por la puerta ancha, de engañarse a sí mismo”.
✨ Su homilía dejó claro que el reto para Honduras —y para todo cristiano— está en vivir la fe con coherencia, sin máscaras de poder ni falsos discursos.

